Así dicen los abuelos. Teniendo objetivos claros y paso firme, tendremos mejores posibilidades de llegar bien.
Esta edición de Sindéresis, se inspira en gran medida en libro “Deslegitimar el Capitalismo. Reconstruir
La esencia del Capitalismo es la libertad de empresa privada, como máxima expresión de la libertad individual. Esta libertad es casi exclusiva de los Capitalistas ya que el resto de la población debe conformarse con la libertad de vender su capacidad de trabajo. Quienes defienden el Capitalismo suelen utilizar una jerga que mezcla los términos Libertad de Empresa, Propiedad Privada, Libre competencia, Estado de Derecho, Economía de Mercado, Sociedad Civil, Democracia. Ellos consideran que el Capitalismo representa “el fin de la historia”. Es decir, no hay posibilidad de conseguir un modelo social superior. El pasado está marcado por sociedades primitivas que la modernidad ha superado; el futuro fuera del capitalismo se vende como amenazas de la mezcla de términos anterior y, en consecuencia contrarios a los intereses de la humanidad.
No obstante, el Capitalismo ha dejado claras evidencias de su carácter destructivo. En términos muy sucintos el Capitalismo destruye al Individuo, a
El Capitalismo destruye a la naturaleza debido a que la racionalidad mercantil es esencialmente cortoplacista. Los conceptos de economía y sociedad sustentable les son ajenos, lo importante es tener la mayor ganancia y poder en el menor tiempo posible. La destrucción de Pueblos y Naciones se deriva de imponer relaciones de desigualdad y dominación cada vez más profundas. En el aspecto económico ponen de rodillas a los países pobres a través del manejo de la deuda y las condiciones para su pago. En el aspecto cultural, desprecian cualquier manifestación particular y pretenden convertir la cultura en mercancía. Podemos calificar sin ninguna duda la práctica Capitalista Imperialista como etnocida y genocida.
A todas estas cabe preguntarse, ¿humanizamos el capitalismo o creamos una nueva sociedad Postcapitalista? Creemos que las propias contradicciones del Capitalismo con su énfasis en los intereses individuales y su caracterización destructiva, hacen que sea imposible conseguir soluciones dentro del mismo. Se requiere un cambio radical, entendiendo éste como el diseño de un nuevo modelo social. Tenemos que construir una sociedad, una economía y una cultura diferente; sin caer en los errores del pasado de pretender imponer un modelo específico al pueblo. Los movimientos sociales deben definir una agenda particular que les permita ir construyendo la nueva realidad “poco a poco pero afincao.”
En este marco es fundamental la conformación de buenas utopías. Los bolivarianos, afortunadamente, tenemos nuestra utopía primaria: “la máxima felicidad posible.” Esta utopía debe combinarse con los valores fundamentales del hombre para buscar “la máxima justicia posible,” “la máxima hermandad posible,” y “la máxima libertad posible.” Estas utopías deben traducirse a un conjunto de objetivos concretos como los siguientes:
- Buscar progresivamente la superación de la explotación del hombre por el hombre y la injusta distribución de los recursos.
- Buscar progresivamente la plena satisfacción de las necesidades humanas, tanto las básicas como las trascendentes.
- Buscar progresivamente el dominio del pueblo en los asuntos políticos.
Es preciso buscar alternativas a todos los niveles, tanto para abordar los problemas internacionales, como los de la vida diaria de cada uno, en especial de aquellos que más requieren de nuestro apoyo; también a nivel material y espiritual; a nivel de la cultura, de la defensa de la naturaleza, la producción y el consumo. Hay que conquistar espacios y proteger y consolidar los conquistados. En estos espacios, es fundamental establecer verdaderas democracias para abordar no sólo los temas electorales, sino todos los aspectos sociales, incluyendo lo económico. Finalmente, es necesario “globalizar las resistencias.” Dentro de toda la heterogeneidad de pensamientos, es fácil darse cuento en que quienes estamos identificados con este proceso coincidimos en las utopías planteadas y eso genera un plano concreto y viable para la unión.
Dentro de los que creemos en la necesidad de crear una sociedad Postcapitalista, hay quienes piensan que es necesario establecer cambios rápidos y radicales. Hay, dentro de estos, quienes propugnan la visión soviética y hasta el leninismo y el estalinismo. Sin embargo, en la mayoría de los revolucionarios está la idea de que el proceso es de larga duración. Hay quienes piensan que la realidad exige acciones urgentes y que esperar es cruel. “Poco a poco, pero afincao” nos señala en forma precisa que no hay nada que esperar, que cada paso se da en la dirección precisa, sin precipitarnos y con clara conciencia táctico estratégica.
Para construir una alternativa concreta y factible hay que tener el blindaje de una robusta teoría y de una fuerte claridad ideológica: hay que superar el Capitalismo, hay que identificar sus puntos débiles y atacarlo dónde más le duela. En consecuencia, el diseño de esa alternativa requiere del elemento moral asociado a un colectivo que es capaz de soñar y de diseñar los mecanismos para que los sueños se conviertan en realidad.

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