El tema del día de hoy fue propuesto en el programa anterior por el Arquitecto Ramón Camargo. Ciertamente, el tema es bien pertinente para lo que nos hemos planteado en el Foro Socialista de Ingeniería como misión, lo cual es simplemente ejercer nuestros papeles como universitarios y cumplir con los tres primeros artículos de
Dice el Artículo 1 de esta ley que “
El Artículo 2 dice: “Las Universidades son Instituciones al servicio de
Por su parte, el Artículo 3 señala que: “Las Universidades deben realizar una función rectora en la educación, la cultura y la ciencia. Para cumplir esta misión, sus actividades se dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza; a completar la formación integral iniciada en los ciclos educacionales anteriores; y a formar los equipos profesionales y técnicos que necesita
Dentro de este Artículo destacamos los términos “Desarrollo y Progreso” por su vinculación con el tema del día y nos preguntamos: ¿Cuál desarrollo y cuál progreso? Cuando uno observa que asociado a los supuestos desarrollos aparecen serias atrocidades es cuando a uno le gustaría decir como el poeta: “Yo quisiera ser civilizado como los animales”. ¿De que desarrollo hablamos cuando lo que se consolida es el hambre? Es increíble cómo la inteligencia humana ha logrado integrar tanto ingenio y esfuerzo en un microcircuito y no ha sido capaz ni siquiera de enfocar los problemas fundamentales de la humanidad. Nos hemos convertido en seres autómatas que enajenados respondemos a los requerimientos sin mirar las consecuencias. Si hoy por hoy se nos planteara el problema de proponer los mecanismos más eficientes para acabar con la humanidad, no faltaría quien diera con las respuestas. Seguramente la daría un Ingeniero.
En Mérida, como en muchos lugares del país, se nota claramente el “progreso.” Hemos progresado tanto que ya no tenemos por dónde hacer circular nuestros vehículos, ni espacio para construir nuestras viviendas, ni modos para disponer de nuestro gran volumen de desperdicios. Estas son señales de altos niveles de consumo y de progreso. ¡¿Qué raro es el progreso?!
Lamentablemente, el desarrollo y el progreso no tomaron el camino de los valores trascendentales del hombre. El verdadero Dios para muchos, es el dinero. Asociado a esta falsa deidad está la avaricia, la intolerancia y la inconciencia. Dentro de los valores trascendentales del hombre está la solidaridad, el respeto y la comprensión entre humanos. De modo que, frente a los antivalores asociados al Capitalismo están los verdaderos valores trascendentales del hombre, los del Socialismo.
Los Socialistas tenemos que construir un nuevo paradigma de desarrollo y progreso. El mismo debe estar caracterizado por buscar progresivamente la superación de las contradicciones fundamentales del Capitalismo:
- Explotación del hombre por el hombre en cualquier etapa del proceso productivo desde producción hasta consumo;
- Injusticia en la distribución de recursos y satisfacción de necesidades humanas;
- Concentración del poder; y
- Moral retrograda.
En este marco, los Ingenieros estamos llamados a buscar modos para conseguir que en la sociedad nacional prevalezcan las empresas socialistas; enfocar las necesidades más apremiantes para el pueblo y proponer soluciones específicas. En ánimos de democratizar el poder, el Ingeniero debe buscar los mecanismos para que el conocimiento y la tecnología sean de mayor dominio popular y buscar que el pueblo tenga un rol más protagónico en la formulación de problemas, propuesta de soluciones y contraloría de los proyectos. Dentro de todo esto, es fundamental que el Ingeniero se sienta como actor del pueblo y se conduzca bajo el principio ético bolivariano: “La gloria esta en ser grande y ser útil.”

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