Presentación

Sindéresis es una presentación del Foro Socialista de Ingeniería que se hace a través de distintos medios: Radial por ECOS 93.9 FM en Mérida, Venezuela, los lunes a la 1 p.m; por foros de discusión (foroprofesoral, foroempleados), por Prensa ULA, por APORREA, y por este Blog. Semana a semana traemos a discusión temas políticos de interés internacional, nacional, local (Mérida) o universitario (ULA). Nuestro propósito es el de mantener activa la discusión sobre el Socialismo y las posibilidades de tener un mundo mejor.

En el Foro Socialista de Ingeniería sí creemos. Creemos que a través de la discusión y la confrontación respetuosa de ideas podemos conformar un mundo mejor. Por eso les ofrecemos Sindérsis: la Capacidad para Juzgar Rectamente.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿ES ESTO SOCIALISMO?


Muchas personas nos preguntamos si lo que está ocurriendo en Venezuela puede caracterizarse de Socialista. En principio, la respuesta no es fácil dada la gran variedad de definiciones del término. No obstante, hay dos categorías asociadas al propósito de la acción revolucionaria que representan la clasificación más amplia. En una se entiende al Socialismo como un modelo de organización social acabado, es decir, el Socialismo es el Propósito en sí. En la otra, el Socialismo se entiende como el Proceso para alcanzar un modelo de sociedad superior. Para los marxistas, ese modelo es llamado el Comunismo, para quienes no hemos llegado a precisar cómo será esa sociedad ideal lo llamamos Post-capitalismo y el proceso para conseguirlo lo llamamos Socialismo del Siglo XXI.

Si pensamos que el Socialismo es el propósito, pues, definitivamente en Venezuela estamos muy lejos de una sociedad ideal. Hay que entender que no pretendemos decir que ese “modelo de organización social acabado” no pueda tener su evolución interna, pero el mismo debe reunir al menos algunos requerimientos básicos en los cuales coincidimos los socialistas:

  1. Se ha superado la explotación del hombre por el hombre.
  2. Se satisfacen las necesidades humanas de todos, tanto las básicas como las trascendentes.
  3. El pueblo tiene todo el poder político.

Los tres numerales anteriores describen lo que debe caracterizar a una Sociedad Post-capitalista. No se puede pretender que llegar a ella sea un asunto fácil. Ya descartada la visión de que hemos alcanzado el propósito, cabe preguntarse si en verdad estamos en proceso hacia esa sociedad ideal y si esto es Socialismo, en su segunda variante.

Podemos imaginar a nuestro proceso como una olla de agua fría a la cual le aplicamos calor hasta conseguir ebullición. Si el objetivo es la ebullición, el proceso debe estar generando las condiciones para que las moléculas ganen energía y en su momento libertad. Así mismo, si lo que se busca es la Sociedad Post-capitalista descrita arriba, el proceso debe involucrar:

  1. reducción paulatina de los niveles de explotación.
  2. incremento paulatino de la felicidad social debido a la mayor atención de las necesidades humanas.
  3. incremento paulatino de la democracia.

Nótese que se insiste en el uso de la palabra “paulatino.” Se parte aquí del principio de que las formas abruptas de consecución del propósito representan el aborto del proceso que conduzca al propósito real. No podemos olvidar la experiencia soviética y el daño que hizo sobre las luchas revolucionarias para alcanzar la ansiada sociedad ideal. Se trata de que en esa oportunidad cierta “vanguardia” secuestró el proceso y quiso alcanzar una suerte de Socialismo por la vía subversiva de la “dictadura del proletariado”. Los de la vanguardia se convirtieron entonces en el Estado, en Dictadores, y en Capitalistas de Estado. El pueblo fue entonces más explotado, tenía menos poder y era más infeliz. Como se ve, se logró lo contrario al propósito. Tal como lo expresé en un artículo anterior, hay que marchar “poco a poco pero afincao”, como dirían los abuelos.

Ahora bien, que sea paulatino no quiere decir que sea excesivamente lento. La idea no es la de hervir el agua de la olla con una vela. La realidad presenta exigencias urgentes y jugar a la parsimonia es jugar con el dolor y la paciencia del pueblo. Queremos ver que se dan pasos firmes y en la dirección correcta.

Ahora debemos preguntarnos en qué medida estamos progresando efectivamente en los tres aspectos planteados. En el nivel económico, la sociedad venezolana desde hace mucho tiempo ha tenido la característica de tener al Estado como importante productor y empleador. Esto trae como consecuencia que la explotación no sea percibida como tal por la masa trabajadora adscrita a PDVSA o al aparato público. La plusvalía propia de la producción nacional se supone que se revierte en servicio a la sociedad y no en beneficio de algunos particulares, más allá de lo que algunos se apropian por la vía de la corrupción. La participación privada en la economía nacional no está al nivel de auténticos países capitalistas, aunque no podemos decir que aquí no hay capitalismo.

Muchos consideran que todo aquel que vive de un salario es un explotado. Mientras exista dinero, el salario será el modo con el cual se retribuya el esfuerzo productivo y se permita que el trabajador adquiera medios para la satisfacción de las necesidades. La desaparición del dinero y de su asociada mercancía es algo que no habrá de superarse fácilmente, y lograrlo no constituye realmente un propósito post-capitalista. La esencia de la explotación no está en la compra-venta del trabajo sino en el destino y uso de la plusvalía y en la posibilidad de que con el salario se puedan satisfacer las necesidades de la familia del trabajador. Además, parte clave de la explotación está en la amenaza del desempleo.

De manera que en el aspecto económico hay tres cosas que observar: la suficiencia del salario, el empleo y el destino de la plusvalía. El salario mínimo se encuentra muy por debajo de la cesta básica familiar y mientras esto no ocurra no podemos estar satisfechos. Si bien es cierto que en los últimos diez años, el poder adquisitivo del venezolano se ha incrementado, también es cierto que en los últimos tres hemos vivido niveles de inflación que representan un deterioro. El último incremento del sueldo mínimo en 10% en mayo y 10% en septiembre representa una pequeña compensación al incremento de los costos de los productos de primera necesidad. Esto podría verse como la colocación de algunos hielos en la olla, en la búsqueda de la ebullición. Por otro lado, hay que reconocer el significativo aumento que han tenido los pensionados y jubilados. Con esto, podemos decir que en estos diez años de revolución ha habido una mejora relativa del poder adquisitivo del venezolano, pero que estamos lejos de estar satisfechos. En cuanto al desempleo, podemos decir que ha disminuido progresivamente en nuestro país, con la particular excepción de la época del paro petrolero.

Ahora bien, el aspecto económico que es verdaderamente clave en la consecución de otra forma de sociedad es el del uso de la plusvalía. No es lo mismo que la plusvalía vaya al Estado, vaya a Empresas de Producción Social, a cooperativas o a empresas privadas nacionales o transnacionales. Lo ideal es que la plusvalía vaya a Empresas de Producción Social (EPS)[1] fuertemente ligadas a comunas y con la visión de utilizar la plusvalía para el servicio social comunitario. La evolución socialista que estamos buscando, en términos del uso de la plusvalía y superación de la explotación, se ubica fundamentalmente en conseguir:

  1. Incrementar la cantidad de EPS y conseguir que las Cooperativas adquieran esa condición y no la condición de empresas capitalistas tradicionales.
  2. Incrementar el peso de las EPS en la producción nacional.
  3. Incrementar la competitividad de las EPS, en términos de la preferencia del pueblo consumidor en adquirir bienes producidos por estas empresas.
  4. Incrementar el impacto de las EPS en las comunidades y en la sociedad en general.

Al hacer un balance de los últimos diez años, observamos que sí ha habido una mejora en este aspecto, aunque se hace evidente la necesidad de catalizar este proceso. A tal efecto, en el Sindéresis titulado “Aikido Político” se plantea una estrategia para conseguir afectar el mercado para que el mismo se vaya acercando a los intereses populares y para consolidar las EPS. En fin, podemos decir que el proceso marcha, pero podemos y debemos mejorar el paso.

Sobre la satisfacción de las necesidades de los venezolanos, hay que destacar la disminución paulatina de la pobreza y la pobreza crítica. También hay que destacar que, según estadísticas de origen foráneo, Venezuela es el país más feliz del mundo, así eso le dé rrrrabia a los oposicionistas. Sectores como el de salud, educación, alimentación, cultura, deportes y turismo han evidenciado claros avances. Sin embargo, preocupa enormemente el deterioro en la calidad de vida debida a la inseguridad y a la falta de consciencia de muchos ciudadanos que hacen uso abusivo de las libertades que nuestra constitución nos otorga. En todo caso, en este renglón el balance es positivo, y se tiene claro que estos alcances no se hubiesen conquistado si no hubiésemos entrado en este proceso revolucionario.

Por último hay que revisar el aspecto político. En este sentido la consigna es la de conseguir “todo el poder para el pueblo.” Este poder no sólo radica en el aspecto electoral, en el cual hemos conseguido claros avances, dentro de los cuales resalta la creación de una constitución del pueblo para el pueblo. El poder popular existe en la medida que el pueblo es considerado para las decisiones fundamentales. El pueblo debe proponer la agenda, discutir y resolver los asuntos comunitarios, regionales y nacionales. Así, la creación y consolidación de los Consejos Comunales ha servido para incrementar el poder popular en su entorno inmediato. También es cierto que el pueblo ha participado, como nunca antes, en decisiones trascendentales tales como la Constituyente, la Reforma y la Enmienda. Pero hace falta que el pueblo participe más en decisiones de alto gobierno. ¿Quién fue consultado, por ejemplo, acerca del incremento de salarios? ¿Es esta una decisión unilateral del Presidente y el alto gobierno? ¿Le dio el pueblo la potestad al Gobierno nacional de tomar este tipo de decisiones? ¿Cómo puede el ciudadano común participar en la toma de decisiones de asuntos complejos sin ser un representante del Estado?

Estas preguntas, no tienen respuestas sencillas. Sin embargo, en nuestro Sistema Socialista, el del Siglo XXI, el pueblo mismo debe darse la respuestas.

Para finalizar, una respuesta contundente a la pregunta del título. Aunque estemos convencidos de que en algunos aspectos se hierve el agua con velas y que algunos echan hielos en la olla, EN VENEZUELA SÍ HAY SOCIALISMO y defenderemos este proceso como defendemos nuestros sueños por un mundo mejor.

Abril de 2009.


[1] Son “Empresas de Producción Social” las entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.” Página web de PDVSA.

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