Presentación

Sindéresis es una presentación del Foro Socialista de Ingeniería que se hace a través de distintos medios: Radial por ECOS 93.9 FM en Mérida, Venezuela, los lunes a la 1 p.m; por foros de discusión (foroprofesoral, foroempleados), por Prensa ULA, por APORREA, y por este Blog. Semana a semana traemos a discusión temas políticos de interés internacional, nacional, local (Mérida) o universitario (ULA). Nuestro propósito es el de mantener activa la discusión sobre el Socialismo y las posibilidades de tener un mundo mejor.

En el Foro Socialista de Ingeniería sí creemos. Creemos que a través de la discusión y la confrontación respetuosa de ideas podemos conformar un mundo mejor. Por eso les ofrecemos Sindérsis: la Capacidad para Juzgar Rectamente.

martes, 8 de diciembre de 2009

LOS BUENOS EJEMPLOS DE LOS MALACONDUCTA





El Sindéresis de hoy podría comenzar con la canción de Virulo que interpreta el Grupo Iven titulada “Los Buenos y los Malos”
            “Antes de ser malo Sadam era bueno
cuando fumigaba a los guerrilleros,
los americanos se hacían los bobos;
mientras no metiera las manos en su petróleo.”

La horca fue la consecuencia pagada por el “exbueno” de Sadam cuando comenzó a convertirse en malaconducta.  Pero, ¿Qué era aquello tan malo que le mereció tan feo castigo?  Ya sabemos que no tenía armas de destrucción masiva, que no representaba un peligro real para los vecinos y entonces ¿qué pasó?  Ocurrió que el maluco de Sadam comenzó a dar buenos ejemplos.  El tipo pretendía una gestión soberana del petróleo y pretendía no continuar en alianzas con el imperio para montar la guerra a otros vecinos (los malos, no los buenos). 

Mandela se salvó, en junio de 2008 cuando fue sacado por el Congreso de los Estados Unidos de la lista de terroristas del planeta.  Se entiende por terrorista a los malaconducta que con sus buenos ejemplos y claridad de ideas pueda liderar procesos sociales dentro o fuera de su territorio.  La lucha antirracista emprendida por Mandela años atrás le llevo a recibir esta alta, aunque peligrosa, calificación.  Parece que se dieron cuenta que ya a sus 90 años no puede seguir sembrando “terror”.

Los certificados de buena conducta otorgados por el gobierno de los Estados Unidos vienen a veces acompañados de generosos estipendios.  Por ejemplo, el gobierno colombiano viene recibiendo desde hace muchos años asignaciones muy significativas del gobierno norteamericano por su certificación en la lucha antidrogas.  En contraste, los Malaconducta de Venezuela no podrían recibir este apoyo.  ¿Cómo podría recibirlo Venezuela, si aquí no se produce la droga a pesar de tener terrenos bien aptos para la coca y otras variedades?  El merito es claramente del gobierno colombiano que no acaba con la fuente de suministros más importante del país del norte y contribuye con uno de los negocios más importantes de ese país.  El buen ejemplo de Venezuela de no permitir sembradíos, de hacer grandes confiscaciones del  producto y de no permitir el funcionamiento del cartel (o cártel) llamado Drug Enforcement Administration (DEA) lo deja claro como un Malaconducta.

La buena conducta del Gobierno Colombiano se deriva de la bien perfilada estrategia:
1.      Mantener una “Democracia participativa” claramente dominada por la oligarquía y donde a buena parte de la población le da miedo votar.
2.      Mantener un ejército oficial y uno paralelo.  En el presente ambos ejércitos son comandados por el Paraquísimo Comandante en Jefe y Presidente de la República.
3.      Mantener una guerrila (tercer ejército) en cierto nivel de operación.  Si los guerrilleros pretenden pacificarse, entonces se recurre a los grupos de exterminio para que se acuerden que su sitio es escondidos en la montaña.
4.      Mantener una poderosa red de narcotráfico que sirve para darle sustento a los tres ejércitos y tener una economía bien firme apoyada fundamentalmente en la exportación del oro blanco.
5.      Mantener a las zonas pobladas más importantes en paz, gracias al control de los paracos.  Ellos se encargan de limpiar las calles de malandros, niños de la calle y pordioseros.  Este excelente servicio social (a muy bajo precio) les hace merecer la condición de buena conducta y el Gobierno sabe cómo premiarlos.
6.      Mantener excelentes relaciones con su aliado económico, militar y político fundamental.  Les abre las puertas para ejecutar un Plan Colombia que garantice prosperidad para el negocio de la droga y que genere la excusa para incorporar bases militares que en ningún caso eliminarán la tan necesaria guerrila, pero que sí servirán para meterse con los vecinos malaconducta.  Esos que están dando buenos ejemplos.
7.      Mantener más de 3000 presos políticos.  Entre esos están los Guerrilleros, los que ayudan de una u otra manera a los guerrileros y a todo aquel que al gobierno le dé la gana de calificar de malacanducta o terrorista, seguramente por dar buenos ejemplos como dirigente vecinal, sindical o popular.

Los buenos ejemplos de los malaconducta hay que pararlos.  En el propio Estados Unidos está creciendo la duda acerca de dónde está lo malo o lo bueno.  Hay ejemplos demasiado buenos para el imperio, como los siguientes:
·         Países donde todos los ciudadanos tienen seguro social.
·         Países soberanos que no obedecen los mandatos del imperio y buscan sus propios caminos.
·         Países en los cuales los indígenas mandan.
·         Países donde se puede expresar lo que se quiera libremente.
·         Países en los cuales se experimentan crecimientos económicos sostenidos.
·         Países donde disminuye la pobreza y se incrementa la educación y la capacidad crítica de la población.

Así que ser calificado como malaconducta no es tan malo, aunque puede ser peligroso.  Los de buena conducta son recibidos por cualquier forma imperial con beneplácito.  Ponga en esta lista a los genuflexos, lacayos, conformistas, traficantes de conciencias, traidores a las causas justas, traidores al pueblo.  Hay gente que le molesta que le coloquen tan duros; ellos prefiere que los llamen “buena conducta”.

Mérida, noviembre de 2009 

LA EDUCACIÓN “PERFECTA”



Recientemente asistí a una actividad que fue convocada como una “Asamblea Ampliada” en la Facultad de Ingeniería.  Esta pequeña reunión pretendía ser un foro para discutir la Ley Orgánica de Educación y para permitir que la Facultad de Ingeniería fijase posición en torno a este tema, tal como había sido requerido por el Consejo Universitario de la ULA.   Además de tener una participación muy reducida (por no decir escuálida) el supuesto foro contó con un solo panelista de una posición para nada equilibrada en relación con la LOE.

El panelista fue el Profesor Luis Caravallo quien hizo algunas observaciones a la Ley, con argumentos que en muchos de los casos no pudo soportar.  (Señaló por ejemplo que la Ley implicaba la extinción de la Educación Privada.  Al pedírsele evidencias de tal afirmación, reconoció que no las tenía)  En todo caso, su discurso se centró en criticar al Estado Docente, modelo educativo que calificó de anacrónico y propio de las necesidades históricas de comienzos del siglo XX.  De su discurso quedaba claro que para él la auténtica modernidad (o post-modernidad) quedaba asociada al neoliberalismo y en consecuencia a la Educación Neoliberal.

Llama la atención que se plantee el enfoque neoliberal hasta en la educación primaria cuando en todos los países del mundo (si me equivoco, que me desmientan) el Estado tiene un papel central.  En el propio Estados Unidos, la inmensa mayoría de población de educación primaria acude a instituciones públicas, y las instituciones privadas son supervisadas en su accionar por el Estado.  El papel protagónico del Estado en materia de Educación es reconocido en todas partes.  En la anterior Ley Orgánica de Educación venezolana se afirma de manera enfática: “La educación es función primordial e indeclinable del Estado, así como derecho permanente e irrenunciable de la persona.”  Y es que si el Estado no tiene un papel fundamental en la Educación, entonces ¿Para qué existe el Estado? ¿No es el Estado un agente de regulación de las relaciones humanas que asegure la convivencia y el avance de la sociedad a niveles superiores de felicidad y confraternidad?  ¿No es la Educación el instrumento fundamental para este fin?

Ubicados ya en el contexto de que toda sociedad con Estado (fuera de la utopía anarquista) tiene que implantar la figura del Estado Docente, cabe la pregunta del tipo de educación que debe llevar adelante el Estado.  La Escuela (junto con la Iglesia, la Prensa y el aparataje gubernamental) forma parte de la superestructura político- ideológica de una nación.  Esta superestructura debe apegarse de la mejor manera posible al esquema de funcionamiento que perfila la infraestructura económica.  En una sociedad “perfecta”, una Educación “perfecta” debe tener una perfecta imbricación entre los modos de producción y la educación ciudadana.

Bajo la visión anterior  lanzo la siguiente atrevida afirmación: “En Estados Unidos la Educación es (casi) perfecta.”  Para demostrar lo anterior debo describir un poco como es la Educación en ese país.  El sistema educativo estadounidense se caracteriza por una permanente búsqueda de talentos especiales.  Los niños que demuestran habilidades particulares en algún área son apartados del troncal educativo donde se ubican los “no exepcionales”.  Estos aventajados reciben becas para atender instituciones y programas especiales y están llamados a convertirse en los líderes del mañana.  El resto, el grueso de la población, está llamado a no estorbar en la sociedad, a tener el papel de ciudadanos respetuosos de la ley que contribuya con sus niveles de formación a fungir como empleados de McDonalds, por ejemplo.  Es decir, allá se tiene una educación diferenciada para formar los Líderes por un lado y a los Idiotas por el otro, ambos muy importantes para integrarse adecuadamente a las exigencias de la superestructura económica de esa sociedad tan liberal (desde el punto de vista económico, no el humano).

Para ilustrar la veracidad del planteamiento anterior expongo a continuación el caso de una persona muy allegada a mí quien estuvo recientemente en los Estados Unidos.  Este joven venezolano llegó allá con intenciones de cursar el cuarto año de bachillerato.  Cuando le mostraron el plan curricular correspondiente a ese año, se dio cuenta que tenía que cursar un mínimo de cinco asignaturas, de las cuales una tenía que ser Matemáticas.  De esta asignatura había dos niveles de exigencia: bajo y alto; él escogió el nivel bajo.  De las otras cuatro materias (¿Para qué más?) recuerdo sólo tres de las que él seleccionó.  Ellas son: Basquetbol 1, Español Avanzado y Cocina 1.  En estas tres materias obtuvo A y de ellas hay que destacar la Asignatura Cocina, porque fue fundamental en su quehacer universitario.  Me explico, al poco tiempo estuvo friendo “French Fries” (papas fritas) en el “University Mall.”

Más allá de lo anecdótico, la Perfecta Educación estadounidense destaca el hecho de tener una forma de educación muy versátil y diferenciada.  La diferenciación en la educación es clave para llevar adelante una educación adaptada a una economía neoliberal.  Es necesario que las relaciones de producción entre explotados y explotadores se mantengan.  Los talentos especiales están llamados a ejercer cargos gerenciales altos y medios, a recibir salarios especiales y a convertirse en explotados de lujo.  Mientras, las masas seguirán conformando el proletariado dócil y el consumidor sin conciencia.

Este modelo de educación diferenciada es el mismo que impulsa Urosa Sabino en el famoso artículo del cual no ha podido negar su autoría.  Según él, se requiere menos participación del Estado, más protagonismo de la Iglesia y educación diferenciada para ricos y pobres. 

Según todos estos promotores del modelo “americano” de educación, la idea del Estado Docente es deleznable debido al carácter ideológico que lleva implícito.  Prefieren que la escuela forme individuos con una ideología sumisa, conforme, respetuosa y temerosa de la implacable ley; a un individuo consciente de la realidad de su entorno y capaz de mantener una postura crítica y creativa para proponer cursos de acción para un mundo mejor.

Ellos puede que tengan una educación cercana a la perfección de acuerdo a los parámetros de los requerimientos de una sociedad movida por una economía liberal.  Nosotros nos movemos en la dirección de una educación libertaria.  ¡Qué curioso!  Lo liberal y lo libertario apuntan en direcciones contrarias.  Una educación que le sirva a lo liberal es una educación para la esclavitud de las mayorías.  Una educación liberadora sólo puede darse bajo la presencia de un Estado Docente que haya comprendido su papel histórico como agente de cambio, emancipación, soberanía y auténtica libertad.

Mérida, septiembre de 2009            

AQUÍ ESTÁ LA DICTADURA



Según Ignacio Molina[1], “La dictadura (del latín dictatūra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador), generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una (1)ausencia de división de poderes, una propensión a (2)ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la (3)inexistencia de consentimiento alguno por parte de los gobernados y la (4)imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.” (Subrayado y numerado hecho por el suscrito).  A partir de esta definición podemos evaluar si alguna instancia de gobierno puede clasificarse como dictadura.

Muchos opositores se han empeñado en mostrar y “demostrar” que Chávez es un dictador y que el gobierno que él preside tiene el carácter de régimen totalitario.  En este Sindéresis aplicaremos los cuatro criterios destacados de la definición de Molina para conformar una especia de “Dictadurómetro”.  Este particular instrumento será utilizado sobre dos personajes y sus respectivos aparatos gubernamentales: Chávez y el Estado Nacional; y Bonucci y la Gerencia de la Universidad de los Andes.

Antes de  aplicar el instrumento es necesario precisar que se reconocen distintos tipos de dictadura con diferentes criterios de clasificación (fascismo, dictadura del proletariado, de izquierda o de derecha).  En este análisis es necesario diferenciar entre regímenes autoritarios y totalitarios[2].  Como su nombre lo indica, el régimen autoritario está más asociado a la figura de un individuo y su proyecto personal; mientras el totalitarismo suele tener asociada una ideología que lo sustenta.  La meta personal del dictador autoritario suele distanciarse del fin natural del crecimiento de la sociedad o institución que preside y busca fundamentalmente la consecución de mayores cuotas de poder.  Para el totalitarismo, el poder no necesariamente es el propósito, aunque si represente el más importante de los medios para conseguirlo.  A la luz de estos conceptos, se reconoce que tiene pleno sentido hablar de Dictadura Autoritaria cuando el “poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo”; mientras que la Dictadura Totalitaria concentra el poder en torno a la figura de un sólo Partido o Ideología.  Esta entidad ha de tener un líder o autoridad que lo encabece y que puede llamarse en consecuencia “Dictador”, así el mismo tenga un carácter más circunstancial que el Dictador Autoritario.  

Dicho lo anterior, comencemos nuestro análisis de los dos personajes y sus gobiernos.

 

1.    Ausencia de División de Poderes.


Mucho critica la oposición que hay una marcada concentración de los distintos poderes públicos en los sectores que apoyamos al gobierno.  Se dice que los cinco poderes se encuentran en manos del ejecutivo nacional.  Si empezamos por el poder legislativo, encontramos que el mismo es prácticamente unicolor debido a la gran torpeza de una oposición que cree poco en las instituciones republicanas y confía más en su agenda desestabilizadora.  A partir del control circunstancial absoluto de la Asamblea Nacional, la parcialidad que apoya al gobierno nacional tiene amplias libertades para incidir sobre el poder judicial, moral y electoral.  Este escenario seguramente cambiará tras la próxima elección de Diputados a la Asamblea Nacional porque nos imaginamos que los sectores opositores habrán aprendido la lección y no son tan, tan brutos.

El plan opositor consistía en dejar al gobierno sólo en la conducción del país para hacerlo único responsable de la evolución (¿involución?) de la sociedad.  Era la estrategia de restar legitimidad al Estado Nacional dada la fáctica falta de división de poderes, creada esta vez por la oposición y no por la supuesta dictadura.  Lo que ellos no se imaginaban es que la percepción de la mayoría de los venezolanos sobre el funcionamiento del Estado en general es positiva y la popularidad de Chávez se ha encontrado en todos estos años en excelente nivel.  La trampa de jugar a la dictadura, dejando al gobierno sólo, no les funcionó.

En la institución universitaria autónoma nacional ocurre que la Ley de Universidades presenta debilidades importantes relacionadas con el funcionamiento de las mismas como entes autónomos de carácter público.  Si autonomía representa la “capacidad de gobernarse”, la institución autónoma debe tener en su seno los componentes organizacionales que aseguren un funcionamiento que apunten hacia el cumplimiento eficaz y eficiente de sus fines.  Dentro de esas instancias organizativas debe haber:
1.      Un componente ejecutivo que se encarga de definir políticas que aseguren niveles crecientes de calidad en investigación, docencia y extensión.  En nuestra Universidad el componente ejecutivo está representado por las direcciones centrales, coordinadas por el Rector y los Vicerrectores; y por las Direcciones de Escuela, coordinados por sus respectivos Decanos.
2.      Un componente legislativo llamado a establecer normas de funcionamiento interno en correspondencia con las leyes nacionales.  En este aspecto la universidad cuenta con el CU y los Consejos de Facultad y de Escuela.
3.      Un componente judicial que se encargue de sancionar las fallas académicas y administrativas de los universitarios.  Nuevamente el CU y los CF tienen competencia al respecto.
4.      Un aparato contralor, designado por el CU.
5.      Una organización para el arbitraje electoral, designada también por el CU.

Como se ve, el CU tiene un poder demasiado grande en la configuración de los poderes universitarios.  En estos momentos, 17 de los 27 miembros del CU de la Universidad de Los Andes son Decanos o Autoridades Universitarias Centrales, por lo que estas 17 personas tienen tanto poder ejecutivo, como legislativo, como judicial, como todo.  Dentro de estos CU suelen establecerse los llamados Sindicatos de Decanos.  Estos representan terribles aberraciones en el diseño organizacional universitario y en la comunidad se entiende que su misión es la de  establecer un sistema de conchupancia y de repartición de recursos.  Si a este Club se le incorpora el Rector, se establece un régimen absolutamente dictatorial que acapara todos los poderes y se instaura como centro hegemónico en desmedro de la institución y los intereses de las mayorías universitarias.

Nótese que el análisis anterior no se circunscribe al caso de la Universidad de Los Andes (salvo por el número de Decanos) sino que atañe a todo el Sistema Universitario Nacional, de manera particular a las Universidades Autónomas.  La Ley de Universidades es endeble ante la avaricia de poder y de recursos de ciertos universitarios.  Si combinamos un sistema vulnerable con unas ambiciones insaciables encontramos los monstruos en que las instituciones universitarias se han convertido.

El caso particular de la Universidad de Los Andes en el presente tiene matices muy graves.  El Rector encabeza un grupo que se ha erigido en el poder de manera casi absoluta.  La endeble división de poderes en la institución es violada de manera artera por quien manifiesta permanentemente que “las competencias del Rector no se discuten.”  Es así como se apropia de las competencias de otras autoridades y asume el control y custodia de lo que no le corresponde. 

En la Universidad de Los Andes se viene consolidando una hegemonía clara.  Un conjunto de universitarios se han entronizado en el poder en distintos cargos y hacen uso y abuso de estos cargos para garantizar la perpetuación del mando.  Para ello no sólo adquieren compromisos internos con los distintos subgrupos y actores identificados con la hegemonía, sino que  pueden adquirir compromisos de carácter económico y político con empresas y organizaciones extra-universitarias.  La atención de estos compromisos les permitiria un claro respaldo mediático y el recurrente apoyo para costosísimas campañas electorales.    

Es bueno destacar que la debilidad jurídica de la institución universitaria, no siempre ha servido para que estas DICTADURAS se establezcan.  La gestión de Pedro Rincón es bien conocida por su esfuerzo por incrementar los niveles de democracia, de tolerancia, y de crecimiento institucional racional y equilibrado.  Así mismo hay que indicar que no sólo la legislación o el Rector que la interprete y ejecute tienen la culpa.  Nosotros, los universitarios mismos somos culpables de dejar que la Universidad haya sido enajenada progresivamente de su condición y que estemos más pendientes de pequeños privilegios y de discursos vacíos y mercadotécnicos que de la defensa de la institucionalidad. 


[1] Molina, Ignacio (2004), Conceptos Fundamentales de Ciencia Política, Alianza Editorial.
[2] Ibidem.

MÉRIDA SERÁ LA PRÓXIMA CÓRDOBA




“Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y –lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático”  Fragmento del Grito de Córdoba, 1918.

El título de este número de Sindéresis es sin duda atrevido.  No se trata del anuncio de un evento que se avecine o que se esté preparando.  Se trata más bien de un sueño y de una osada profecía, absurda y utópica tal vez para muchos.  No obstante, creo firmemente en que la historia encuentra sus puntos de inflexión cuándo y dónde las contradicciones se hacen más patentes y agudas.  En Venezuela, esta Universidad con un pueblo por dentro, la Universidad de Los Andes,  está llamada a ser protagonista de un cambio más radical que aquella reforma de hace 91 años.  El cuándo dependerá de la historia y de sus protagonistas, es decir, de nosotros como pueblo inconforme y como dolientes de esta institución afectada de un terrible cáncer.

Aquella Córdoba se propuso entre otras cosas, las siguientes[1]:
  1. Autonomía universitaria;
  2. Elección de los cuerpos directivos y de las autoridades de la universidad por profesores, estudiantes y graduados;
  3. Concursos de oposición para la selección del profesorado;
  4. Libertad de cátedra y asistencia libre;
  5. Gratuidad de la enseñanza y democratización del ingreso a la universidad;
  6. Asistencia social a los estudiantes;
  7. Fortalecimiento de la función social de la universidad (la llamada extensión universitaria); 
  8. Apoyo a la unidad latinoamericana;
  9. Lucha contra el imperialismo y sus lacayos.

De todas estas propuestas hay conquistas evidentes, conquistas matizadas o que han sufrido perversas manifestaciones, tareas pendientes y propósitos que no se habían planteado en aquella oportunidad.  Dentro de las conquistas firmas está la libertad de cátedra, la participación de los Estudiantes en las elecciones, los beneficios estudiantiles y los concursos de oposición.  Estos últimos afectados por actos de corrupción provenientes de pobres procedimientos de supervisión y auditoria, propios de una aplicación viciada del concepto de autonomía. 

La discusión sobre la Autonomía merece un capítulo aparte.  En el primer número de Sindéresis, titulado “Autonomía con Burundanga”[2], se dejó claro que “Autonomía no es la posibilidad de hacer con la institución lo que se nos venga en gana.  La autonomía de una institución universitaria es, por el contrario, una concesión que nos hace el pueblo para que le devolvamos una mejor comprensión de la realidad que redunde en mayores niveles de felicidad para el humano de hoy y del futuro.”  Según Ramses Fuenmayor[3], Autonomía no significa el acto de gobernarse, sino la capacidad de hacerlo.  A la luz de estos conceptos, podemos llegar a la triste conclusión de que la Institución Universitaria Nacional ha perdido la capacidad de buscar y encontrar permanentemente la verdad, y hacer la mejor difusión del conocimiento aprehendido; en consecuencia no tiene auténtica autonomía. 

La pérdida de la capacidad de gobernarse de las instituciones universitarias se deriva de ciertos vicios en la conducta de los propios universitarios.  Dentro de estos vicios tenemos:
  1. La visión de niño malcriado de que podemos hacer lo que se nos venga en gana con nuestra institución autónoma.
  2. La libertad convertida en libertinaje en la conducción de las cátedras.  La visión de que la actividad académica de cada quien no debe ser supervisada ni auditada.
  3. El uso del recinto universitario para cometer fechorías de cualquier tipo.
  4. La mediocridad en el quehacer de los universitarios. Estudiantes (¿?) que pasan décadas como dirigentes estudiantiles.  Profesores con paupérrima productividad.  Empleados y obreros que se “homologan” con los Profesores en holgazanería.
  5. La irresponsabilidad en el cumplimiento de nuestro compromiso social.
  6. La sumisión lacaya a intereses imperialistas y contrarios a los intereses del pueblo y del humano; lo que constituye un acto de traición al pueblo que nos dio autonomía para que cumplamos con los fines consagrados en la ley.     
  7. La conformación de grupos hegemónicos dentro de las Universidades destinados a sacar máximo beneficio para sus miembros.  El amiguismo como criterio primario para la toma de decisiones en la distribución de recursos.
  8. La concentración abusiva del poder.  Los Rectores se han convertido en reyezuelos, rodeados de una Corte de beneficiarios directos del Presupuesto Universitario.
  9. La falta de transparencia en la administración de los distintos recursos.

Frente a este nefasto cuadro, la nueva reforma de las Instituciones Universitarias debe Reconquistar la Autonomía.  Hay que recuperar la capacidad de gobernar esta institución.  Para llevar éste y otros cometidos adelante es que estamos proponiendo la realización de una Constituyente Universitaria.  En forma concreta, pensamos que Mérida representa el escenario ideal para que el pueblo y los universitarios identificados con el pueblo y la institución universitaria nos reunamos a repensar la institución universitaria.

Aparte de Recuperar la Autonomía, es necesario profundizar en la democracia interna.  En este sentido hay que enfatizar que la democracia  tiene un carácter participativo o deja de ser democracia (Poder de Todos).  También se hace necesario cambiar el concepto de universitario.  Universitario es todo actor de esta institución que está comprometido con sus fines.  A tal efecto, hay dos tipos de universitarios: los Estudiantes y los Empleados.  Los Estudiantes, quienes pasan por la Universidad con el propósito primigenio de formarse como profesionales de algún área del conocimiento, deben comprometerse de manera muy activa en contribuir con Investigación, Docencia y Extensión a objeto de ser productores y difusores de conocimiento y maximizar el impacto social.  Dentro de los Empleados hay algunos más dedicados a la docencia, otros a la investigación, otros a las labores de extensión y otros a las administrativas; pero en todo caso, todos contribuyen al crecimiento de esta institución.  Dentro de los Empleados distinguimos dos grandes categorías: por un lado a los que están involucrados directamente en el fortalecimiento de la academia, llamados Empleados Profesorales o Académicos y los que están involucrados con asuntos administrativos, llamados Empleados Administrativos.  Los tres sectores: Estudiantes, Empleados Académicos, y Empleados Administrativos deben tener participación en las tomas de decisiones fundamentales. 

Una de las tareas de la Constituyente Universitaria es la definición de los mecanismos de participación de estos tres sectores a nivel de las distintas instancias organizativas universitarias.  Entre otras cosas, creemos en la participación paritaria de los tres sectores en la elección de autoridades.  También creemos en la participación más activa de estos tres sectores en los Consejos Universitarios, Consejos de Facultad y Asambleas de Facultad.     Aparte de la participación de los distintos actores en las decisiones, es necesario repotenciar a la Asamblea de Facultad como verdadera máxima autoridad de cada Facultad.  La AF debe redefinirse en cuanto a su composición y debe establecerse de manera periódica y obligatoria. 

Otro aspecto sobre el que hay que discutir es sobre la Contraloría Social a las Universidades.  Como ya se mencionó antes, hay que Recuperar la Autonomía Universitaria.  Esto involucra la necesidad de que la Universidad le dé cuentas al pueblo de la medida en la cual ha cumplido con sus compromisos sociales y ha hecho buen uso de su patrimonio intelectual y material.  La Extensión Universitaria no debe ser entendida como un subproducto de la actividad académica ni como una dádiva de la Universidad al pueblo.  Por el contrario, la Extensión debe ser entendida como un contrato entre la Universidad y su entorno social.  El cumplimiento de ese contrato explícito y de actualización periódica le corresponde a la instancia popular que se designe para tal fin.  La Contraloría Social debe servir también para lograr mayor equidad, inclusión y democratización en el ingreso a la Universidad.

A propósito de administración del patrimonio y del presupuesto, creemos en el “presupuesto participativo”[4] como mecanismo para sanear la administración interna y para incrementar los niveles de democracia.  La idea es que cada unidad académica o administrativa proponga y ejecute su propio presupuesto.  De esta manera, abriremos la caja negra del presupuesto universitario que se maneja hoy por hoy al antojo de las autoridades.

En fin, son muchas las ideas que pueden entrar en discusión relacionadas con la urgente modificación de la Ley de Universidades.  Esta discusión bien podría llevarse en el seno de la Asamblea Nacional, pero los universitarios creemos que es preferible llevarla adelante en la llamada Constituyente Universitaria.  Creemos que es fundamental que se conforme un Comité Organizador de esta Constituyente.  A ese Comité le proponemos que sea Mérida la sede del evento.  De esta manera, Mérida se habría convertido en la Córdoba del Siglo XXI.


mayo de 2009


[1] (Mateo Aquino Febrillet, Las reformas de córdoba: 88 años después, http://www.diariodigital.com.do/articulo,6187,html)
[2] Felipe Pachano Azuaje, marzo de 2008, Autonomía con Burundanga.
[3] Ramses Fuenmayor, 2007, La imposibilidad actual de la autonomía universitaria.
[4] Ver propuesta de Rómulo Sierra al Vicerrectorado Administrativo de la Universidad de Los Andes.

¿100% QUÉ?



Este Síndéresis hace alusión a los movimientos 13, 20 y 100% y va especialmente dirigido al estudiantado universitario.  Los denominados 13, 20 y 100% son grupos políticos que representan una subcultura en nuestra universidad con características particulares.  No existe ninguna diferencia entre ellos, ni en aspectos ideológicos ni en su praxis reaccionaria.  Nos referiremos a ellos como el “Conglomerado 100%”, veamos sus características.

100% TRAIDORES: El Conglomerado 100% ha consumado la mayor traición al movimiento estudiantil de la historia al protagonizar el robo que se le hiciese al Poder Estudiantil Universitario cuando propusieron, aprobaron y aplaudieron que el peso de la votación estudiantil se redujese de 25% al 8% del peso de la votación de los Profesores.  Esto fue perpetrado directamente por el Representante Estudiantil de la 20 ante la Comisión Electoral, respaldado y aplaudido por los Representantes Estudiantiles del Conglomerado 100% en el CU y en la FCU.  Además, se oponen a continuar esa vieja lucha por participación paritaria en las elecciones universitarias.

100% COMERCIANTES: Han demostrado no tener escrúpulos para vender las luchas estudiantiles al momento de cumplir sus compromisos con quienes los mantienen.  Ellos compran votos, a través de rumbas, paseos y gestoría de asuntos personales.  Estos votos son negociados ante los mejores postores y luego cobran la inversión en términos políticos y económicos.

100% PITIYANQUIS: porque se identifican con el imperio norteamericano y justifican sus acciones genocidas y las maniobras de la CIA dentro y fuera del país.

100% CHULOS: porque utilizan a las hermosas chicas universitarias como objeto sexual para promover sus campañas vacías de contenido.

100% BUITRES: porque aprovechan los recursos que le dan sus patrocinadores para apabullar las iniciativas de otros movimientos estudiantiles.  Decía Silvio: “Le debo una canción al oportuno, al oportuno, mutilador de tanta ala.”

100% PATOTEROS: porque no buscan convencer sino intimidar con acciones de amedrentamiento.  Cuando quieran discutir, estamos a la órden.

100% PARÁSITOS: Grosso modo, si la Universidad de Los Andes tiene un presupuesto anual de mas de mil millones de bolívares fuertes y hay un total (abultadísimo) de 50 mil Estudiantes, entonces cada Estudiante (o inscrito) en la ULA cuesta 20 mil bolívares fuertes al año.  De modo que, un inscrito que por su propia decisión abandone la condición de verdadero Estudiante y permanezca en la institución 10 años más de lo que se supone, esstá produciendo un daño equivalente a 200 mil bolívares fuertes.  Esto ocurre con la venia del sector político interno o externo que los mantiene chupando la sangre de la institución.


Abril de 2009.

ESCAPE DE AÑO NUEVO



En este comienzo de año hay temas que uno tendría que tocar para enfocar la actualidad.  En primer lugar, es imposible no hablar de Gaza.  No sé si en Palestina se celebra la navidad y el año nuevo, pero lo cierto es que el imperio se encargó de hacerlas infelices.  Por otro lado, a nivel nacional el tema de mayor actualidad es el de la enmienda a un artículo de la CRBV.  A nivel local, es bueno hablar de la proximidad de la Feria del Sol y sus “tradicionales” torturas de animales.  Ahora bien, para hablar de estos temas de manera coherente encontramos un hilo conductor a través de Ska-p.

Comencemos por “Intifada”.  Con este tema Ska-p plantea la situación del medio oriente.  Dentro de su letra destacamos lo siguiente:
           
Que harías tú si te echaran de tu casa sin derecho a rechistar
Pisoteando tu cultura, sumergido en la locura por perder la dignidad
Palestina esta sufriendo en el exilio la opulencia de Israel
Por un gobierno prepotente, preparado para la guerra, por tú ya sabes quien

MUERTOS MUERTOS ¿EN NOMBRE DE QUIEN ?
MUERTOS MUERTOS, DE ISRAEL DE YAAVE
MUERTOS MUERTOS ¿EN NOMBRE DE QUIEN ?
MUERTOS MUERTOS, DE ISRAEL DE YAAVE

Sabemos quién.  Sabemos que el Imperio es el auténtico responsable de la masacre que está viviendo ese pueblo.  Lo de Gaza es un Genocidio y un Etnocidio, por lo tanto un Holocausto.  Es curioso que los que se dicen víctimas de un holocausto que pretenden calificar como el único de la historia, tengan ahora el papel de autores materiales, de victimarios.  En tal sentido, esta misma canción nos dice:

Seis millones de judíos aniquilados de la forma más cruel
Un genocidio imperialista por ejércitos fascistas, de la historia hay que aprender
Las víctimas han convertido en los verdugos se vuelven del revés
Colonizando territorios Palestinos, de nuevo atentando a la sensatez

Finalmente, destacamos el hecho de que no hay guerra y en todo caso una guerra demasiado asimétrica.  Tal como lo expresa esta canción escrita hace seis años: “Piedras contra balas, una nueva intifada en Cisjordania, Gaza o Jerusalén.”  Por cierto, la palabra “intifada” implica una revuelta popular.  Mientras esta revuelta tenga el carácter de “pelea de burro contra tigre,” la misma representará más una excusa para la intervención, que la posibilidad de ponerle coto al problema.  Ojalá que no sea necesario recurrir a una verdadera guerra para derrotar al imperio y sus acciones criminales, pero en todo caso parece necesario mayor poder de persuasión por parte de la mayoría de las naciones de este planeta.      

El segundo tema referente a la enmienda constitucional puede ser abordado con Ska-p con la canción “El Libertador”.  En ella se destaca el fenómeno histórico que vive Suramérica con un claro protagonismo en nuestra querida Venezuela.  Dice la canción:

Gritos de justicia, tierra y libertad vuelven a resonar en Sudamérica
Ha comenzado una nueva revolución y esta vez avanza con convicción
Reforma agraria y justa redistribución, sanidad, cultura y buena educación
respeto y dignidad al indígena, al indígena
Socializar y ¡¡NO A LA PRIVATIZACIÓN!!, mejoras laborales "pal" trabajador
lo que la tierra ofrece es de la población, contra la oligarquía y el explotador.

Oh oh oh oh! Aires de rebelión en Latinoamérica
Oh oh oh oh! Tiempo de transición en toda América.

De esta manera se destaca la significación histórica del proceso bolivariano.  América y el mundo están viviendo una transformación.  La crisis del capitalismo es la crisis del imperio y una sociedad postcapitalista habrá de emerger.  Las características de esta nueva sociedad, que algunos llaman Socialista del Siglo XXI, están por definirse.  En gran medida sabemos que es lo que no queremos.  Por otro lado la canción precisa:

Oh oh oh oh! Lejos de la perfección
se avanza al caminar cuando se tiene ilusión

Una guerra de medios manipula la verdad...

De modo que no se niega que dentro de este proceso hay importantes contradicciones.  No nos caemos a mentiras ni ocultamos la cabeza como avestruces.  Pero a pesar de los tropiezos continuamos nuestro camino porque tenemos nuestra utopía de una sociedad postcapitalista real.  Por otro lado, no nos dejamos manipular por la guerra de medios.  Los mentirosos están bien desenmascarados y las falsedades repetidas mil veces, mil veces rebotan contra la dignidad y la conciencia del pueblo.

Finalmente hay que destacar el coro de esta canción.  En el mismo se destaca la presencia de un líder con el cual nos identificamos.  El liderazgo es propio de las distintas formas sociales.  En la sociedad de los humanos, las revoluciones se logran cuando se conforman sólidos liderazgos cargados de valores respetados y avalados por el colectivo.  El pueblo revolucionario mundial reconoce este liderazgo y espera que el mismo se consolide.  No es extraño entonces que ska-p destaque este llamado:

ADELANTE COMANDANTE, PONTE AL FRENTE CON HONESTIDAD
COMIENZA A AMANECER EN LATINOAMÉRICA
PASO FIRME HACIA DELANTE, PISA FUERTE CON ROTUNDIDAD
CUANDO UN PUEBLO SE SABE ORGANIZAR
ES UN PUEBLO SABIO Y LIBRE  

Para finalizar, hablemos de la canción “Vergüenza” referente a las corridas de toros.  El coro nos dice:

Torero, eres la vergüenza de una nación
Torero, eres la violencia en televisión
Torero, eres asesino por vocación
Torero, me produce asco tu profesión

Lamentablemente, no es tan sólo la vergüenza de España, sino que hay muchos paises y regiones que asimilamos esta asquerosa práctica.  Particularmente sentimos vergüenza por la Ciudad Universitaria de Mérida.  En este sentido es muy claro el mensaje de Ska-p cuando afirma que:

Llamar cultura al sadismo organizado,
a la violencia, a la muerte o al dolor
Es un insulto a la propia inteligencia,
al desarrollo de nuestra evolución

Más aún, resulta contradictorio y bochornoso que el sadismo y la tortura se institucionalicen como valores académicos cuando el Consejo Universitario de nuestra Universidad de Los Andes avala una “Cátedra de Tauromaquia”.  La Universidad está llamada a contribuir con “el desarrollo de nuestra evolución” como raza humana.  Sin embargo, una vez más, la Universidad se coloca del lado de los intereses económicos, sin mostrar la más mínima vergüenza.  “La casa que crea las sombras” es esta Universidad enajenada de sus misiones.  Ojalá que las reservas morales de esta institución, colocados al lado de los intereses del pueblo y de los “valores trascendentales del hombre” logren prevalecer.

Mérida, enero de 2009

CALIDAD EN PREGRADO


Estoy plenamente convencido de que no he participado en un debate de más importancia que el que se viene desarrollando en el foro de la Facultad de Ingeniería, relacionado con el conflicto que vivimos en la Facultad derivado de la decisión de restituir exámenes finales y de reparación. Este tema es de tanta importancia que considero que debe participar en el mismo cualquier universitario. Lamentablemente no sé de la existencia de ningún foro propio de los estudiantes ulandinos. En ánimo de que el resto de los universitarios entiendan mejor lo planteado, anexo al final de este documento algunos comentarios que han alimentado esta discusión. Presento disculpas de antemano por lo largo de este texto.

Todo comenzó con una plausible iniciativa de un Profesor preocupado por el pobre rendimiento estudiantil observado en la Facultad y que fue secundada por una inmensa mayoría de nuestros profesores. Ellos solicitaban la restitución de exámenes finales y de reparación bajo la hipótesis de que la eliminación de los mismos había tenido un impacto negativo en el aprendizaje. Hasta ahora, sólo el suscrito se ha manifestado públicamente en contra de esta medida, a pesar de que conozco varios Profesores, algunos empleados y muchísimos estudiantes que la rechazan.

En este momento quiero precisar qué es lo que está de fondo relacionado con esta discusión para comprender la trascendencia del momento histórico y buscar sacar provecho de la coyuntura para avanzar. En mi criterio, los temas centrales a discutir son:

  1. La Calidad y la Productividad en el Principal proceso desarrollado en nuestra institución, el de Enseñanza-Aprendizaje.
  2. La Autonomía de Cátedra y su sentido en la búsqueda de Calidad y Productividad.
  3. Mejoramiento Continuo de la Calidad a través de la Investigación Educativa y la Supervisión.
  4. La Democracia plena y la posibilidad de que todo universitario pueda participar en las discusiones, sin imposición del autoritarismo academicista o de ningún tipo.

El lector notará que dentro de estos puntos no se mencionan los exámenes finales y de reparación, porque en definitiva este aspecto no es más que una variante evaluativa con implicaciones no del todo claras.

1. Calidad y Productividad en el Proceso Enseñanza-Aprendizaje.

He dicho que dentro de las Misiones Universitarias, la de mayor importancia es la Docencia. Puede que algunos lectores consideren que esto no es así, pero esa discusión corresponde a otro tema vinculado con el sentido de la institución universitaria y su integración e impacto en la sociedad.

Partiendo de la innegable importancia de este proceso, es necesario enfocarlo apropiadamente. El proceso Enseñanza-Aprendizaje difiere de los procesos de producción de productos y servicios en muchos sentidos. Sin embargo, dentro de los esquemas educativos masificados en los que necesariamente estamos involucrados, el cambio que vive cada individuo al pasar de la condición de bachiller a la condición de profesional está vinculado en esencia a su desempeño en cada una de las asignaturas que conforman el plan curricular de cada carrera. En este sentido, no hay mayor diferencia entre este proceso y los procesos productivos tradicionales. La calidad del profesional que formemos depende de tres factores fundamentales: la calidad del Estudiante en términos de su preparación, su talento, su motivación y su actitud para el aprendizaje y para el servicio a la sociedad; la calidad de los planes curriculares en términos de su pertinencia social, su coherencia sistémica y su profundidad temática; y la calidad de la actividad docente en cada aula de clases en términos que serán revisados en más detalle.

Creo firmemente en que el problema de la calidad es el problema fundamental que debe asumir cada organización, sea ésta de carácter empresarial o gubernamental. Así mismo, el problema universitario fundamental es el de la calidad y el más importante de ellos es el que estamos discutiendo. En este sentido, la institución tiene que avocarse a enfrentar el problema de calidad docente como un problema corporativo, dónde todos los actores, comenzando por las autoridades universitarias, le den un carácter prioritario.

Por otro lado, no se puede separar el concepto de calidad del de productividad. De poco nos sirve formar excelentes profesionales en diez años cuando la duración estipulada de la carrera es de cinco. Es difícil que el país comprenda que tengamos carreras con más Profesores que Estudiantes, que haya “Estudiantes Profesionales” convertidos en parásitos de la institución o que tengamos elevadísimos costos per capita en las universidades (al nivel de las más caras instituciones privadas del mundo). La productividad tiene que ser asumida como nuestra responsabilidad ante el pueblo que nos otorgó autonomía para que le sirviésemos de la mejor manera posible. No ser productivos es ser irresponsables.

Asociado a la Calidad y la Productividad está la Competitividad. En nuestro contexto, más que pensar en convertirnos en la mejor Universidad del mundo (¿Por qué no?), lo importante es convencernos de ser mejores que nosotros mismos cada día. Tenemos un compromiso social y el mismo debemos atenderlo cada vez mejor. Tenemos que brindar más oportunidades de estudio a quienes realmente quieren estudiar, tenemos que formar más y mejores profesionales, tenemos que dar cuenta ante el pueblo del uso eficiente de los recursos.

En este contexto quiero plantear mi desacuerdo con que se pierdan cuatro semanas por semestre en la realización de exámenes finales y de reparación. Si cada semestre tiene 18 semanas, estamos ocupando sólo 36 de las 52 semanas del año dedicados al proceso fundamental de la docencia. No creo necesario más vacaciones para nadie. Por el contrario, deberíamos tratar de ubicar mecanismos para tener la universidad más tiempo en plena operación y dar el mejor servicio a la sociedad. Ocho semanas dedicadas a esas evaluaciones son ocho semanas de escaso valor agregado en el aprendizaje. Los exámenes finales pueden ser parte del plan de evaluación de cada materia, sin representar tiempo adicional. Los exámenes de reparación representan un beneficio para un pequeño grupo de Estudiantes y un costo de diez semanas por quinquenio para la inmensa mayoría. Gastar cuatro semanas semestrales en finales y reparación es un desperdicio injustificado.

2. Autonomía de Cátedra.

Entendiendo Autonomía como la capacidad para gobernarse y no como el acto de hacerlo, se supone que cada cátedra o asignatura tendrá a su discreción la capacidad de definir políticas propias. Cada Profesor podrá definir cómo enfoca los aspectos didácticos de su curso, qué técnicas e instrumentos utilizar; qué estrategias de evaluación, qué ponderaciones adjudicar.

Al igual que con el concepto general de Autonomía Universitaria, la de Cátedra también puede prostituirse. Autonomía no es hacer lo que se nos venga en gana. La autonomía sólo puede derivarse de la madurez, la consciencia y la responsabilidad. La institución universitaria debería intervenir en los casos que se observa un uso viciado de la Autonomía. Piensen por ejemplo en un curso en el cual el Profesor no se presenta a clases durante el semestre y como única evaluación manda a hacer un informe sobre cierto tema. Los Estudiantes, por comodidad o por miedo, no denuncian la irregularidad y reciben calificaciones siempre superiores a los 17 puntos. Este individuo que funge como Profesor debería ser sancionado con todo rigor. Más que confiscarse su autonomía, debería destituirse del cargo.

Pero la institución también puede cometer abusos contra la Autonomía de Cátedra. Un ejemplo de esto lo representa la reciente decisión del CU de prohibir el uso del factor de corrección en las pruebas que realizan algunas Cátedras de Medicina. Estos Profesores establecen esta política bajo el criterio de que están haciendo un uso responsable de la autonomía que le corresponde. A las Cátedras no se les puede imponer criterios sin violar su autonomía. La institución está en plena potestad de discutir y criticar el proceder de la cátedra, exhortarlos a cambiar de criterios, pero jamás pueden imponer sin cometer abusos e intervenciones irresponsables.

Un caso similar ocurre con los exámenes finales y de reparación. Es perfectamente plausible que la institución recomiende a los Profesores que incorporen dentro de sus planes evaluativos pruebas que abarquen el total de los contenido de los cursos; o lo contrario, que exhorte a los Profesores a no hacer este tipo de evaluaciones y buscar esquemas de evaluación más continua. Lo que no debería admitirse es que se imponga algún criterio. Me llama mucho la atención que un buen número de Profesores hagan un llamado a institucionalizar los exámenes finales y estos exámenes no formen parte de sus planes de evaluación. Pareciese que los Profesores no tienen consciencia del alcance de la autonomía de cátedra. A todos los que creen en la importancia de incluir esos exámenes les hago un exhorto para que lo hagan, sin esperar vistos buenos de nadie y dentro de los lapsos que comprende el régimen semestral o anual.

La institución debe estar mucho más vigilante de lo que ocurre en los cursos con el fin de orientar a los Profesores para que tengamos un mejor desempeño. La intervención de la autonomía de cátedra sólo puede ser una medida excepcional acompañada de la apertura de expediente.

3. Mejoramiento Continuo de la Calidad a través de la Investigación Educativa y la Supervisión.

Como se mencionó anteriormente, los tres factores fundamentales a considerar en la consecución de mayores niveles de calidad en la docencia universitaria están asociadas a la calidad de los Estudiantes, la calidad de los Planes Curriculares y la Calidad de la actividad docente en el aula. De estos tres, quiero hacer énfasis en lo que tiene que ver con el papel de la institución en el aseguramiento y mejora de la calidad del trabajo de cada docente.

La Supervisión ha sido lamentablemente asociada al “látigo” o a la acción de unos “acusetos” dedicados a detectar cualquier desviación de los supervisados para establecer sanciones. Sin embargo, un buen esquema de Supervisión puede establecerse como medio de apoyo para cada Profesor de manera de que él mismo precise sus fortalezas y debilidades y se proponga estrategias de mejora. La Supervisión es un tema tabú dentro de la institución. Ninguna autoridad universitaria se atreve a mencionarla en sus mensajes de campaña y menos en sus ejecutorías de administración de la academia. No obstante estoy convencido de que el temor a la pérdida de votos y a la Supervisión en sí, es infundado.

Propongo que establezcamos Círculos de Calidad Docente. En estos Círculos, muy al estilo que significó una transformación histórica de la sociedad japonesa, se conforman grupos de co-evaluación docente. Se trata de grupos autonómicos integrados por voluntarios docentes (Profesores, Preparadores, Becarios) que tienen como misión ayudarse mutuamente para ser mejores educadores y mejores equipos de trabajo. Para tener un mejor desempeño pueden recurrir al PAD, quien les puede facilitar medios para efectuar diagnósticos con micro-enseñanza y que podrá guiarlos de acuerdo a las necesidades detectadas por los Círculos. Los Círculos podrán definir sus propios modos de autoevaluación y monitorear la evolución de esos indicadores en el tiempo.

Los indicadores de los distintos Círculos podrían agregarse a distintos niveles. En todo caso, sea por agregación o no, es necesario establecer indicadores de desempeño de la actividad docente con el objeto de estar en la búsqueda permanente de la mejoría de calidad. En este sentido, es necesario institucionalizar la investigación educativa. Investigar el propio desempeño de la Universidad es el modo natural de entendernos y sentar las bases para formular las estrategias de crecimiento académico. Si bien es cierto que algunos investigadores han dirigido su esfuerzo a entender la Universidad, identificar sus problemas y sugerir soluciones, la investigación educativa se debe articular con el propósito de establecer programas de carácter permanente.

4. La Democracia Universitaria.

La Reforma de Córdoba de hace casi un siglo implicó entre otras cosas la posibilidad de la participación de los Estudiantes en los asuntos universitarios, incluyendo aquellos que estaban reservados para aquella forma de aristocracia académica. Hoy por hoy, la mayoría de los universitarios aceptamos cierto nivel de participación estudiantil, aunque hay quienes tienen el enfoque que la opinión y la toma de decisiones debe ser exclusiva de los conocedores o sabihondos. La democracia se opone a cualquier forma de aristocracia, incluyendo la meritocracia y el autoritarismo academicista. Nadie puede tener autoridad por acumulación del conocimiento. Nadie es dueño ni administrador de la verdad.

La lucha emprendida por distintos grupos estudiantiles en la Facultad de Ingeniería tiene similitudes con la lucha de Córdoba en el sentido de que ellos solicitan participar de manera pública y libre en la discusión que tiene que ver con un tema de gran importancia para el estudiantado. Para bien o para mal, la restitución de estos exámenes habrá de impactar a los Estudiantes y la participación de ellos en esta decisión es algo más que un derecho.

La Nueva Córdoba, la que pronostico que se fundará en Mérida implicará entre otras cosas el rompimiento con el poder hegemónico que se ha establecido en la institución universitaria. La misma tendrá a la democracia como bandera y al autoritarismo academicista como adversario. La dictadura que se ha establecido por parte de ese poder hegemónico ofrecerá resistencia, pero la democracia propia de una “Universidad con un Pueblo por dentro” habrá de prevalecer.

Con todo respeto,

Felipe Pachano Azuaje

07/06/09