Presentación

Sindéresis es una presentación del Foro Socialista de Ingeniería que se hace a través de distintos medios: Radial por ECOS 93.9 FM en Mérida, Venezuela, los lunes a la 1 p.m; por foros de discusión (foroprofesoral, foroempleados), por Prensa ULA, por APORREA, y por este Blog. Semana a semana traemos a discusión temas políticos de interés internacional, nacional, local (Mérida) o universitario (ULA). Nuestro propósito es el de mantener activa la discusión sobre el Socialismo y las posibilidades de tener un mundo mejor.

En el Foro Socialista de Ingeniería sí creemos. Creemos que a través de la discusión y la confrontación respetuosa de ideas podemos conformar un mundo mejor. Por eso les ofrecemos Sindérsis: la Capacidad para Juzgar Rectamente.

domingo, 27 de julio de 2008

SINERGIA Y DEMOCRACIA


Con el nombre de Cibersin, o Sinergia Cibernética, se desarrollo en el Chile de Allende un proyecto que tenía como propósito el hacer que la ciencia y tecnología fuesen de dominio popular. La idea de democratizar la ciencia y la tecnología podrá remontarse a la retórica con anterioridad, pero difícilmente se consiga un referente tan revolucionario en la historia como aquel que permitió contrarrestar el paro de trasporte que impulsaba el imperio en tierras chilenas.

Por otro lado, estamos convencidos que la democracia es un elemento central del Proceso Socialista del Siglo XXI que estamos viviendo en el mundo, con un fuerte liderazgo venezolano. Y cuando hablamos de Democracia, la entendemos en su sentido original y etimológico: Poder del Pueblo. De modo que tiene la condición de profundamente democrático ese propósito de que la ciencia y la tecnología no tengan un carácter elitista, sino que por el contrario, las mismas pasen a formar parte de las herramientas del pueblo y para el pueblo.

Dado este marco de referencia, se puede expresar la misión universitaria de otra manera. Las universidades deben tener como misión fundamental el desarrollar la verdadera democracia a través de la capacitación del pueblo para que participe en la producción y uso provechoso del conocimiento. Si bien es cierto que las Universidades están llamadas a cultivar la verdad, no se puede entender que este propósito sea exclusivo de la Universidad. En la medida que el propio pueblo esté en capacidad de tener mejor entendimiento de la realidad circundante y pueda desarrollar y hacer uso de tecnologías, en esa misma medida tendrá capacidad de encontrar soluciones y ejercer su poder.

De modo que, dependiendo de la eficacia con la cual la Universidad cumpla con la misión anterior, se puede calificar a la misma dentro de una escala que va desde lo elitista hasta lo popular o democrática. En ese continuo que va de un extremo a otro, no podemos caracterizar a nuestra Universidad Venezolana como absolutamente elitista, pero no estamos conformes y pensamos que estamos muy lejos de un buen referente en la condición de popular y democrática.

Para que la Universidad tenga un mejor desempeño en la misión democrática ya esbozada es necesario que abandone prácticas mercantilistas y neoliberales. Si el producto universitario se vende al mejor postor, nunca podremos superar el yugo de las transnacionales y el imperio. El compromiso irrenunciable de la Universidad Autónoma, Popular y Democrática es con el pueblo. Es el pueblo el que le da autonomía y se la da para que la misma se revierta en beneficio del pueblo mismo.

Es momento de que los universitarios conscientes configuremos una nueva Sinergia. Si entendemos sinergia como la confluencia armónica de distintas causas con un efecto trascendente, entonces la Sinergia Universitaria se definiría como la coalición de esfuerzos para que la universidad tenga la trascendente misión democrática descrita anteriormente. En ese sentido es relevante el pensamiento bolivariano que expresaba que la grandeza humana estaba en la utilidad de sus acciones. En cada área del conocimiento es posible encontrar los mecanismos para que la ciencia y la tecnología estén cada vez más al alcance del pueblo.

Una gran oportunidad de ser útiles tendremos los universitarios a través del Servicio Social Comunitario. Con este programa, todo egresado universitario tendrá la obligación de haber hecho un aporte concreto a la sociedad en el área de su formación. Este aporte debe ser hecho con la debida responsabilidad y debe contar con la asesoría profesional de los profesores universitarios. De modo que, nos sentimos muy optimistas en cuanto al impacto que este programa tendrá, sobre todo en áreas donde no existían pasantías sociales, y muy particularmente en las Facultades de Ingeniería.

Mérida, marzo de 2008

AUTONOMÍA CON BURUNDANGA

"La Entrada folcklórica de los estudiantes universitarios
de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA)
reivindica la autonomía universitaria y llena de color la ciudad de La Paz."%%


En una artículo reciente de Ramses Fuenmayor titulado “La imposibilidad actual de la autonomía universitaria” se hace énfasis en que autonomía no significa el acto de gobernarse, sino la capacidad de hacerlo*. En el caso específico de una institución, como la universitaria, la autonomía representa la capacidad para que se alcancen los fines institucionales. Si la universidad pierde la capacidad de buscar y encontrar permanentemente la verdad, y hacer la mejor difusión del conocimiento aprehendido, entonces no hay auténtica autonomía universitaria.

Autonomía no es la posibilidad de hacer con la institución lo que se nos venga en gana. La autonomía de una institución universitaria es, por el contrario, una concesión que nos hace el pueblo para que le devolvamos una mejor comprensión de la realidad que redunde en mayores niveles de felicidad para el humano de hoy y del futuro. Las instituciones universitarias nacionales forman parte del Estado, pero se diferencian de otras instituciones por su carácter autonómico. Esta autonomía está concebida para que el “cultivo de la verdad”* se haga de la manera más libre posible, sin compromisos con ninguna forma de hegemonía. Una conducta aberrada de una institución universitaria se asocia a la sumisión incondicional al resto del estado, y peor aún, a la sumisión lacaya a intereses imperialistas y contrarios a los intereses del pueblo, del humano.

A la luz de esta definición de autonomía podemos llegar a la triste conclusión que nuestra universidad está muy lejos de la autonomía institucional. Si bien es cierto que en gran medida se autogobierna, nuestra universidad se conduce de una manera muy particular y su actividad esencial está muy lejos de su misión.

En el título de este artículo, “Autonomía con Burundanga”, se trata de caracterizar el tipo de autonomía que poseemos. Imaginemos una joven dama que conduce su vida autónomamente hasta que un día se le aplica escopolamina (burundanga), esta terrible sustancia que hace que la persona pierda conciencia de su proceder sin dejar de proceder. Antes de este hecho lamentable, la dama tenía la madurez suficiente para realizar su trabajo y atender su familia, sin faltar jamás a su sistema de valores. Pero resultó que manos perversas comenzaron a aplicarle esta sustancia y comenzaron a sacar provecho de su inconciencia. Por un lado, se hicieron cuenta de su dinero y, peor aún, la prostituyeron e hicieron que perdiera un trabajo digno como maestra, para convertirla en una “bailarina”. Sus amigos y su familia no entendían lo que pasaba. No entendían por qué se había dado ese cambio y cuando trataban de hacer que reflexionara sobre su conducta, ella respondía invariablemente: “soy autónoma y hago con mi vida lo que se me dé la gana”, tal como los proxenetas le obligaban a decir.

Haciendo la analogía con nuestra universidad, nos encontramos que no tenemos conciencia alguna de la perdida de la autonomía que nuestra institución está viviendo. Más que la búsqueda y difusión de la verdad, nuestra práctica está dirigida a atender los intereses externos de la hegemonía económica nacional e internacional (imperio); así como los intereses internos de los proxenetas. Estos delincuentes de cuello blanco utilizan la universidad para sacar provecho económico o político de la misma, aparte de poner por el suelo la dignidad de una institución que no debería ser otra cosa que un paradigma para la humanidad. La familia, representada en este caso por el pueblo y el estado, deberían actuar responsablemente para que la universidad tenga verdadera autonomía. Parece que algunas células de ese organismo están comenzando a despertar de ese dopaje.

*Todas las referencias tomadas de este artículo de R. Fuenmayor

%% Imagen y textos tomados de www.renacerbol.com.ar/edicion118/cultura01.htm