COMPETENCIA PERFECTA Y SOCIALISMO
Por Felipe Pachano
Azuaje
Miembro de la FBUS-ULA*
En julio de 2008 escribí un
artículo titulado “Aikido Político” (http://www.aporrea.org/energia/a60090.html)
en el cual planteaba que tenemos que tener claro que el enemigo, el
capitalismo, es inmensamente poderoso y que si no podemos detener el alud, lo
ideal es desviarlo y utilizar su energía en nuestro beneficio. Hay que
reconocer las debilidades y fortalezas del enemigo. Con la visión Aikido, hay
que hacer que las fortalezas propias del adversario se utilicen en contra de
sus propias debilidades. Nuestra estrategia debe ser tan homeopática como las
vacunas. Hay que inocular al Sistema de virus debilitados que sirvan como
desencadenante de las contradicciones y conlleven a la formación de anticuerpos
que exorcicen los males.
Ese virus tiene un nombre
concreto dentro de la teoría económica: “Competencia perefecta”. En las próximas líneas voy a profundizar en
la tesis de que si queremos avanzar en la consolidación de un proceso
socialista que vaya como planteaba mi abuelo Bao (poco a poco pero afincao),
debemos acercarnos cada vez más a los preceptos de la competencia perfecta para
inocular al sistema capitalista de profundas contradicciones y consolidar el
poder popular hacia la prevalencia de lo colectivo sobre lo individual.
Antes de ahondar en las
argumentaciones de la tesis planteada me parece conveniente hacer referencia a
un artículo titulado “El destino socialista de la competencia perfecta” de Juan Ramón Rallo (http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/el-destino-socialista-de-la-competencia-perfecta-1276231668.html;
2006). Este autor, con una ideología claramente
capitalista, ataca las leyes antimonopolios que, apoyadas en los paradigmas de
la competencia perfecta conducirían, según él, a la no competencia, la
desaparición de la empresa y a la amenaza concreta del socialismo. Curiosamente, ambos coincidimos que la
competencia perfecta puede acercarnos al socialismo. Sólo que lo que para él es una amenaza, para
muchos de nosotros representa la esperanza de la humanidad.
Ahora invito al lector a
imaginarse una sociedad con competencia perfecta y examinar las consecuencias
que podría tener para el funcionamiento de la sociedad, para de allí comprender
la importancia de la estrategia de apuntar a la utopía de la economía perfecta
como base de la utopía de la máxima felicidad del pueblo y la concresión del proyecto
socialista.
Los supuestos de la competencia
perfecta son los siguientes:
1. La
existencia de un elevado número de vendedores y compradores.
2. Productos
homogéneos (o en equivalencia de valor).
3. Información
completa y gratuita.
Para el punto uno (1) prefiero usar las categorías generales
de vendedores y compradores ya que abarcan las de productores, consumidores,
distribuidores, importadores, empleadores y empleados. No olvidemos que, dentro del sistema
capitalista, el trabajador vende su fuerza de trabajo y entra a un mercado
laboral en condiciones desventajosas frente al empleador. Esa misma condición desventajosa la tienen
los consumidores finales al adquirir distintos tipos de bienes. Esta doble condición representa la principal
contradicción del capitalismo.
Participan en el mercado en condición de minusvalía los sectores
populares representados por la masa trabajadora y por la masa mayor de
consumidores finales. En otras palabras,
los intereses individuales o de las minorías prevalecen sobre los intereses
sociales o de las mayorías. Nótese que
habiendo muchos vendedores y compradores habrá en cada caso mayores
posibilidades de elegir y en consecuencia de evitar que se cometan abusos en el
mercado de cualquier bien (producto o servicio).
Para el punto dos (2) agregué algo
entre paréntesis. En realidad no tiene
sentido que en cada rubro tengamos productos homogéneos y que nos dé lo mismo
adquirir cualquier artículo. Al plantear
“equivalencia de valor” se establece que tanto vendedores como compradores
saben que un producto o servicio tiene una relación de equivalencia concreta
con otro producto. Así podría ocurrir
que un vehículo de determinadas características tenga el doble o el triple de
valor que otro. Esta información de
equivalencia es conocida por toda la sociedad y no hay posibilidades de engaño.
El punto tres (3) es sin duda el
más importante. Se trata de que todos
tengamos perfecto conocimiento de precios, calidades, equivalencias y
disponibilidades. Partiendo del criterio
de que información es poder, es claro que los capitalistas han acaparado ese
poder. Una propuesta contundentemente
socialista es la de acabar con el secreto empresarial. Todos debemos saber cuáles son los costos de
producción de cada bien y conocer los márgenes de ganancia que se obtienen con
los mismos. Partiendo de un pueblo
trabajador y consumidor bien informado y organizado se puede llegar a
establecer mecanismos de control para que la economía funcione inclinando cada
vez más la balanza hacia los intereses de las mayorías.
Dicho lo anterior, podemos imaginarnos
una sociedad que apunte hacia la competencia perfecta pero agregando un cuarto
elemento:
4. Pueblo
organizado para el control de la economía y de la sociedad en general.
Con el punto cuatro (4) estamos
agregando un concepto clave, el del Control Popular o Social. Tener un sistema bajo control implica que el
mismo funciona de acuerdo a lo diseñado.
Una economía bajo control implica que la sociedad está en capacidad de
satisfacer distintos tipos de necesidades con productos y servicios de
calidad. Implica asimismo que los
vendedores tengan interés en participar y que los compradores tengan posibilidades
concretas de adquirir los bienes que necesiten.
Para ello, la sociedad ha encontrado un punto de equilibrio para la
plusvalía, entendida ésta no como un simple margen de ganancia, sino como una
tasa de rendimiento en el tiempo. Así,
se busca que en todos los rubros, incluyendo la fuerza laboral, se establezca
un punto de equilibrio que sea de consenso social.
Combinando los cuatro numerales
de la competencia perfecta y el control popular llegamos a una sociedad en la
cual todos tenemos la información a la mano de las tasas de rendimiento de las
inversiones, de las ganancias en cada etapa de la cadena de producción y
distribución de los bienes; así como de precio, calidad y valor equivalente de
cada artículo. Con esta información el
pueblo organizado, acompañado del Estado, establece políticas para que en todos
los rubros se alcance el equilibrio económico. Si en determinado producto, por ejemplo, se
observa que los vendedores se han puesto de acuerdo para establecer un precio más
alto de lo debido (cartelización), el pueblo organizado y el Estado intervienen
para ofrecer una demanda planificada a productores que garanticen determinados
niveles de precio y calidad.
Diría Juan Ramón Rallo (ver
tercer párrafo de este artículo) que esto acabaría con la creatividad y con las
iniciativas empresariales. Creo que los
emprendimientos deben estimularse en esa economía ideal para concebir nuevos bienes
o nuevos procedimientos para generar dichos bienes. Estas iniciativas podrían representar ganancias
excepcionales para los emprendedores por un corto periodo de tiempo, hasta que
el control popular encuentre los mecanismos para establecer el equilibrio
económico.
El control popular o social de la
economía representa la subversión del funcionamiento de la economía. Ahora las masas populares son las que
establecen las reglas de juego y se apunta a privilegiar los intereses de las
mayorías, sin desdeñar las iniciativas individuales. El protagonismo de lo que ocurre en la
economía lo tiene el pueblo organizado, no el empresariado como lo plantea el
capitalismo especialmente en su versión liberal, ni en el Estado, como lo
planteó el fracasado modelo soviético.
Es más, ese mismo pueblo organizado tendría control sobre el
funcionamiento del Estado (Esto será referido en otro artículo). En resumen, tenemos que el pueblo organizado ha
adquirido como nunca la condición de soberano y es el principal responsable de
un destino mucho más feliz. Esto no es
otra cosa que socialismo.
*FBUS-ULA: Fuerza
Bolivariana Universitaria Socialista de la Universidad de Los Andes


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