Presentación

Sindéresis es una presentación del Foro Socialista de Ingeniería que se hace a través de distintos medios: Radial por ECOS 93.9 FM en Mérida, Venezuela, los lunes a la 1 p.m; por foros de discusión (foroprofesoral, foroempleados), por Prensa ULA, por APORREA, y por este Blog. Semana a semana traemos a discusión temas políticos de interés internacional, nacional, local (Mérida) o universitario (ULA). Nuestro propósito es el de mantener activa la discusión sobre el Socialismo y las posibilidades de tener un mundo mejor.

En el Foro Socialista de Ingeniería sí creemos. Creemos que a través de la discusión y la confrontación respetuosa de ideas podemos conformar un mundo mejor. Por eso les ofrecemos Sindérsis: la Capacidad para Juzgar Rectamente.

sábado, 3 de enero de 2015

COMPETENCIA PERFECTA Y SOCIALISMO


Por Felipe Pachano Azuaje
Miembro de la FBUS-ULA*


En julio de 2008 escribí un artículo titulado “Aikido Político” (http://www.aporrea.org/energia/a60090.html) en el cual planteaba que tenemos que tener claro que el enemigo, el capitalismo, es inmensamente poderoso y que si no podemos detener el alud, lo ideal es desviarlo y utilizar su energía en nuestro beneficio. Hay que reconocer las debilidades y fortalezas del enemigo. Con la visión Aikido, hay que hacer que las fortalezas propias del adversario se utilicen en contra de sus propias debilidades. Nuestra estrategia debe ser tan homeopática como las vacunas. Hay que inocular al Sistema de virus debilitados que sirvan como desencadenante de las contradicciones y conlleven a la formación de anticuerpos que exorcicen los males. 
Ese virus tiene un nombre concreto dentro de la teoría económica: “Competencia perefecta”.  En las próximas líneas voy a profundizar en la tesis de que si queremos avanzar en la consolidación de un proceso socialista que vaya como planteaba mi abuelo Bao (poco a poco pero afincao), debemos acercarnos cada vez más a los preceptos de la competencia perfecta para inocular al sistema capitalista de profundas contradicciones y consolidar el poder popular hacia la prevalencia de lo colectivo sobre lo individual.
Antes de ahondar en las argumentaciones de la tesis planteada me parece conveniente hacer referencia a un artículo titulado “El destino socialista de la competencia perfecta” de Juan Ramón Rallo (http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/el-destino-socialista-de-la-competencia-perfecta-1276231668.html; 2006).  Este autor, con una ideología claramente capitalista, ataca las leyes antimonopolios que, apoyadas en los paradigmas de la competencia perfecta conducirían, según él, a la no competencia, la desaparición de la empresa y a la amenaza concreta del socialismo.  Curiosamente, ambos coincidimos que la competencia perfecta puede acercarnos al socialismo.  Sólo que lo que para él es una amenaza, para muchos de nosotros representa la esperanza de la humanidad.
Ahora invito al lector a imaginarse una sociedad con competencia perfecta y examinar las consecuencias que podría tener para el funcionamiento de la sociedad, para de allí comprender la importancia de la estrategia de apuntar a la utopía de la economía perfecta como base de la utopía de la máxima felicidad del pueblo y la concresión del proyecto socialista. 
Los supuestos de la competencia perfecta son los siguientes:
1.       La existencia de un elevado número de vendedores y compradores.
2.       Productos homogéneos (o en equivalencia de valor).
3.       Información completa y gratuita.
Para el punto uno (1) prefiero usar las categorías generales de vendedores y compradores ya que abarcan las de productores, consumidores, distribuidores, importadores, empleadores y empleados.  No olvidemos que, dentro del sistema capitalista, el trabajador vende su fuerza de trabajo y entra a un mercado laboral en condiciones desventajosas frente al empleador.  Esa misma condición desventajosa la tienen los consumidores finales al adquirir distintos tipos de bienes.  Esta doble condición representa la principal contradicción del capitalismo.  Participan en el mercado en condición de minusvalía los sectores populares representados por la masa trabajadora y por la masa mayor de consumidores finales.  En otras palabras, los intereses individuales o de las minorías prevalecen sobre los intereses sociales o de las mayorías.  Nótese que habiendo muchos vendedores y compradores habrá en cada caso mayores posibilidades de elegir y en consecuencia de evitar que se cometan abusos en el mercado de cualquier bien (producto o servicio).
Para el punto dos (2) agregué algo entre paréntesis.  En realidad no tiene sentido que en cada rubro tengamos productos homogéneos y que nos dé lo mismo adquirir cualquier artículo.  Al plantear “equivalencia de valor” se establece que tanto vendedores como compradores saben que un producto o servicio tiene una relación de equivalencia concreta con otro producto.  Así podría ocurrir que un vehículo de determinadas características tenga el doble o el triple de valor que otro.  Esta información de equivalencia es conocida por toda la sociedad y no hay posibilidades de engaño.
El punto tres (3) es sin duda el más importante.  Se trata de que todos tengamos perfecto conocimiento de precios, calidades, equivalencias y disponibilidades.  Partiendo del criterio de que información es poder, es claro que los capitalistas han acaparado ese poder.  Una propuesta contundentemente socialista es la de acabar con el secreto empresarial.  Todos debemos saber cuáles son los costos de producción de cada bien y conocer los márgenes de ganancia que se obtienen con los mismos.  Partiendo de un pueblo trabajador y consumidor bien informado y organizado se puede llegar a establecer mecanismos de control para que la economía funcione inclinando cada vez más la balanza hacia los intereses de las mayorías.
Dicho lo anterior, podemos imaginarnos una sociedad que apunte hacia la competencia perfecta pero agregando un cuarto elemento:
4.       Pueblo organizado para el control de la economía y de la sociedad en general.
Con el punto cuatro (4) estamos agregando un concepto clave, el del Control Popular o Social.  Tener un sistema bajo control implica que el mismo funciona de acuerdo a lo diseñado.  Una economía bajo control implica que la sociedad está en capacidad de satisfacer distintos tipos de necesidades con productos y servicios de calidad.  Implica asimismo que los vendedores tengan interés en participar y que los compradores tengan posibilidades concretas de adquirir los bienes que necesiten.  Para ello, la sociedad ha encontrado un punto de equilibrio para la plusvalía, entendida ésta no como un simple margen de ganancia, sino como una tasa de rendimiento en el tiempo.  Así, se busca que en todos los rubros, incluyendo la fuerza laboral, se establezca un punto de equilibrio que sea de consenso social.
Combinando los cuatro numerales de la competencia perfecta y el control popular llegamos a una sociedad en la cual todos tenemos la información a la mano de las tasas de rendimiento de las inversiones, de las ganancias en cada etapa de la cadena de producción y distribución de los bienes; así como de precio, calidad y valor equivalente de cada artículo.  Con esta información el pueblo organizado, acompañado del Estado, establece políticas para que en todos los rubros se alcance el equilibrio económico.  Si en determinado producto, por ejemplo, se observa que los vendedores se han puesto de acuerdo para establecer un precio más alto de lo debido (cartelización), el pueblo organizado y el Estado intervienen para ofrecer una demanda planificada a productores que garanticen determinados niveles de precio y calidad.
Diría Juan Ramón Rallo (ver tercer párrafo de este artículo) que esto acabaría con la creatividad y con las iniciativas empresariales.  Creo que los emprendimientos deben estimularse en esa economía ideal para concebir nuevos bienes o nuevos procedimientos para generar dichos bienes.  Estas iniciativas podrían representar ganancias excepcionales para los emprendedores por un corto periodo de tiempo, hasta que el control popular encuentre los mecanismos para establecer el equilibrio económico. 
El control popular o social de la economía representa la subversión del funcionamiento de la economía.  Ahora las masas populares son las que establecen las reglas de juego y se apunta a privilegiar los intereses de las mayorías, sin desdeñar las iniciativas individuales.  El protagonismo de lo que ocurre en la economía lo tiene el pueblo organizado, no el empresariado como lo plantea el capitalismo especialmente en su versión liberal, ni en el Estado, como lo planteó el fracasado modelo soviético.  Es más, ese mismo pueblo organizado tendría control sobre el funcionamiento del Estado (Esto será referido en otro artículo).  En resumen, tenemos que el pueblo organizado ha adquirido como nunca la condición de soberano y es el principal responsable de un destino mucho más feliz.  Esto no es otra cosa que socialismo.




*FBUS-ULA: Fuerza Bolivariana Universitaria Socialista de la Universidad de Los Andes

No hay comentarios: