Presentación

Sindéresis es una presentación del Foro Socialista de Ingeniería que se hace a través de distintos medios: Radial por ECOS 93.9 FM en Mérida, Venezuela, los lunes a la 1 p.m; por foros de discusión (foroprofesoral, foroempleados), por Prensa ULA, por APORREA, y por este Blog. Semana a semana traemos a discusión temas políticos de interés internacional, nacional, local (Mérida) o universitario (ULA). Nuestro propósito es el de mantener activa la discusión sobre el Socialismo y las posibilidades de tener un mundo mejor.

En el Foro Socialista de Ingeniería sí creemos. Creemos que a través de la discusión y la confrontación respetuosa de ideas podemos conformar un mundo mejor. Por eso les ofrecemos Sindérsis: la Capacidad para Juzgar Rectamente.

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA RAZÓN DE FONDO: LA OTRA INTERVENCIÓN


A continuación proponemos una hipótesis para la consideración de la audiencia ulandina. En el caso de la decisión del TSJ en relación con el Vicerrectorado Académico de la Universidad de Los Andes hubo una fuerte protesta por parte de algunos sectores de esta Universidad y en especial por parte de los grupos hegemónicos. La razón aparente de la protesta es que, según ellos, al dejar al Vicerrector Ruiz en el cargo se estaría cometiendo una intervención del TSJ en los asuntos universitarios internos, lo que representaría una violación de la Autonomía Universitaria.

En un Sindéresis anterior argumentamos sobre la legalidad y pertinencia de la decisión del TSJ y advertimos acerca de la situación de vacío de poder que se estaba produciendo en la Universidad por la suspensión de sesiones del CU. Argumentos similares fueron presentados por distintos actores, entre los cuales hay que destacar la posición unánime asumida por el Consejo del NURR. En estos momentos no parece haber lugar a dudas acerca de que la decisión del TSJ era la única procedente ante la indefinición de las elecciones para el cargo.

Pero más allá de la interpretación que se diera sobre lo acertada de la decisión, llamó mucho la atención la vehemencia con la cual algunos personajes actuaran en este caso, en especial la posición del Rector Bonucci y sus seguidores inmediatos. Llama la atención porque no les molestaba la decisión de otorgar el amparo en cuestión, sino por la continuidad en el cargo de Ruiz. Es bueno destacar en este momento que Ruiz está muy lejos de ser identificado con los sectores revolucionarios y que la incomodidad manifiesta no podía estar asociada ni al individuo ni a su posición política.

Pues bien, ocurrió que al Profesor Ruiz le dieron unas interesantes “vacaciones” y ante la ausencia temporal del Vicerrector Académico, el Administrativo asume el cargo. Apenas se marcho Ruiz le dieron un “golpe de estado” (quizás con su consentimiento). Las direcciones pertenecientes al Vicerrectorado Académico fueron adjudicadas a personas allegadas a Bonucci. De ahí es que surja la siguiente hipótesis: La razón de fondo del beneplácito con la decisión del TSJ de suspender la juramentación del V. Académico y de rechazar la continuidad no es otra cosa que el apropiamiento de nuevos espacios de poder por parte de los grupos hegemónicos encabezados en este momento por el Rector Bonucci. En otras palabras, el asunto de fondo era la intervención del V. Académico.

Esta hipótesis debe evaluarse con detenimiento. En primer lugar, se puede apreciar que la hipótesis tiene cierto nivel de verosimilitud, dada la manera en la cual se desarrollaron los hechos. En segundo lugar, es bueno estudiar las consecuencias de esta intervención y los asuntos morales y académicos involucrados.
Según está establecido en la Ley, la designación de los Directores del área académica es competencia del Rector, tras recomendación del V. Académico. En tal sentido, una vez que el Rector ha designado a los Directores del área (esta vez de manera inconsulta), será difícil para el Vicerrector entrante, sea Manuel o sea Patricia, hacer cambios. Si la hipótesis es cierta, encontraremos al Vicerrector entrante peleando los cargos que le corresponden, de acuerdo a la tradición y moral universitaria (la que sí nos queda).

Si la hipótesis es cierta, estaremos en presencia de una intervención que habrán de aplaudir furibundamente los universitarios enajenados que han perdido su capacidad crítica y han perdido su capacidad de dudar, analizar, discutir y proponer; de esos que piensan que todo se reduce a la posición chavista-antichavista y que hay que apoyar ciegamente a quienes se oponen al proceso.

Aún sin ser cierta la hipótesis, se generan dudas acerca de los criterios utilizados para seleccionar a los Directores asignados a cada área. Si los criterios utilizados descansan más en lo político que en lo académico, estaríamos presenciando un nuevo golpe hacia la institucionalidad universitaria. Seguramente no tardarán en aparecer personas de estos foros criticando las insinuaciones que se hacen por este medio, sin embargo las dudas existen y sería bueno que por el bien de la Universidad las mismas sean disipadas. Sería bueno que presentaran los Baremos correspondientes o sea cual fuere el criterio utilizado. Sin embargo, parece inocente que esto haya ocurrido y por lo tanto la duda trasciende a la categoría de convicción.

Finalmente, hay que precisar que creemos firmemente en que esta Universidad tiene fuertes reservas morales. No obstante, todo parece indicar que la hipótesis es cierta y que estamos en presencia de ansias insaciables de poder y de la intención de conquistar los objetivos sin importar los individuos e instituciones que se lleven por delante. Llama la atención la doble moral de los que acusan al TSJ de interventor y que no pierden oportunidad para hacerlo.

Ojalá que estemos equivocados y que esto no sea una intervención, sino simplemente una “transitoriedad” que la Universidad tuvo que sortear. Ojalá, así mismo, que la autoridad electa para el Vicerrectorado Académico asuma el compromiso de colocar lo académico por encima de lo politico y politiquero.



Mérida, septiembre de 2008

ME GUSTARÍAN LOS ESTUDIANTES


“¡Me gustan los Estudiantes, porque levantan el pecho, cuando le dicen harina, sabiéndose que es afrecho…!” Bueno, no siempre. Violeta Parra reflejó en su inolvidable canción lo que debe ser un movimiento estudiantil identificado con la historia. Ese movimiento que ha representado tantas luchas y sacrificios humanos. Luchas que han representado hitos importantes en la consecución de cambios de distintos tipos, algunos de ellos calificados de revolucionarios. Sin embargo, hoy por hoy hay que poner muy en duda la irreverencia y rebeldía que Violeta distingue en ese verso. Ahora podemos encontrar Estudiantes bien dispuestos a reconocer que es harina, dependiendo de cuánto hay pa` eso.

La dirigencia estudiantil enajenada y vendida le hace creer a sus seguidores que la esencia de la condición estudiantil radica en sus posiciones contestarias. “El Estudiantado tiene que estar en contra del Gobierno Nacional, porque somos contestarios.” Sin embargo hace alarde de su genuflexión hacia el Gobierno Universitario, independientemente de lo desacertada de su gestión. Claro, no les quedó nadita de consciencia porque toda fue vendida, ni hablar de la actitud crítica y la capacidad para proponer soluciones. Todo radica en oponerse por oponerse a lo que le convenga oponerse, sin argumentos y sin moral. Se acabó allí la rebeldía, para darle paso a la malcriadez.

Por cierto, lo que conviene o no conviene ni siquiera se refiere a los intereses de las masas estudiantiles. Hemos visto a este tipo de dirigentes estudiantiles ir en contra de los intereses del colectivo que se supone representan, para atender sus compromisos con los grupos hegemónicos a los cuales pertenencen.

¡Que vivan los estudiantes, que rugen como los vientos cuando les meten al oído sotanas o regimientos…! Bueno, no tanto. Guindado de una sotana se encuentra un estudiante que aunque nunca estudió, dicen que obtuvo el grado. Claro, es natural que la sotana ampare a sus pares. Con tanta historia de misoginia y pedofilia dentro del clero, no hay nada de qué sorprenderse. En cuanto a los regimientos, es mayor nuestra tristeza al ver a este tipo de estudiantes clamar por la intervención militar extranjera, justo en los momentos de mayor felicidad social y popular de la historia contemporánea.

“¡Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura, para la boca del pobre que come con amargura…!” Bueno, ojalá fuese esto del todo cierto. Aunque muchos estudiantes del presente o el pasado tuviéramos vocación y auténtico interés de servirle al pueblo, dentro de nuestra cultura escolar y educativa se nos ha enseñado a ser egoístas. La Universidad nacional se ha elitizado y hay una inmensa brecha entre los sueños pequeño-burgueses de muchos y el hambre del pueblo empobrecido.

Nos gustarían los Estudiantes si el último verso fuese cierto. La esencia del Movimiento Estudiantil no puede ser otra que la de identificarse en cuerpo y alma con las necesidades de su Pueblo. De todos los adjetivos que pueden usarse para caracterizar el Movimiento Estudiantil la palabra clave es: “Popular”. Al ser popular se deriva la condición de sensible, comprometida, humana, antiimperialista, ambientalista, democrática, radical, valiente, critica y rebelde. Si el Movimiento Estudiantil pierde su condición de popular, se hundirá indefectiblemente en la banalidad, indolencia, inconciencia, genuflexión y cobardía.

Siempre creeremos en ese Movimiento Estudiantil necesario. El estudiantado tiene que darse cuenta de su imbricación con los intereses populares y actuar en consecuencia. Lamentablemente, en los últimos tiempos hemos visto el surgimiento de un Movimiento Estudiantil que vive de la politiquería, la conchupancia con los que entienden la autonomía como el medio de hacer lo que se les venga en gana, y de la capacidad de chantaje. Frente a esta realidad, los revolucionarios estamos a la espera del surgimiento de un liderazgo distinto dentro de los sectores estudiantiles. Este liderazgo no debemos esperarlo de brazos cruzados, sino que debemos alimentar la discusión y el análisis para que surjan los hombres y las mujeres con sus propuestas.

Nos gustarían mucho más los Estudiantes si…

Mérida, septiembre de 2008

lunes, 22 de septiembre de 2008

VACÍO DE PODER EN LA ULA

Según el Artículo 24 de la vigente Ley de Universidades: “La autoridad suprema de cada Universidad reside en su Consejo Universitario, el cual ejercerá las funciones de gobierno por órgano del Rector, de los Vicerrectores y del Secretario, conforme a sus respectivas atribuciones.” Sin embargo, dada la decisión del CU del día de ayer de suspender las sesiones mientras Humberto Ruiz figure como Vicerrector Académico, en nuestra Universidad no tenemos esa “autoridad suprema”.

Esta decisión del CU representa un cúmulo de desatinos y torpezas propios de los que están ciegos por llevar la contraria a quienes consideran estúpidamente sus enemigos. En primer lugar, parten del absurdo argumento de que la decisión del TSJ en relación con la continuación del ejercicio en el cargo de Ruiz representa una violación de la autonomía. Es un principio jurídico muy razonable que “toda persona que ejerce un cargo está en la obligación de continuar en él hasta que asuma su reemplazante.”[i] En estos momentos no hay un Vicerrector Académico electo y por lo tanto no hay reemplazante. Pretender aplicar el criterio de las ausencias temporales es simplemente absurdo: no se trata, en estos momentos, de una ausencia temporal, se trata de una ausencia de reemplazante. De modo que ante la decisión suspender la juramentación del Vicerrector Académico, la única decisión racional que podía tomar el TSJ ante la continuidad del ejercicio fue la que tomó.

En segundo lugar, el último Consejo Universitario de las autoridades salientes conoció y acató la sentencia del TSJ. En esa oportunidad se ejercieron presiones para que Humberto Ruiz no acatara la decisión mientras que la institución sí lo hacía. Se trataba de una trampa atrapa-bobos en la cual Ruiz no podía caer. Pero en todo caso, la decisión de acatar “bajo protesta” la sentencia fue propia del CU y del Vicerrector. Cuando el día de ayer, el nuevo CU decide suspender sus sesiones mientras HR esté a cargo, se comete a todas luces un desacato a la decisión del TSJ y además la decisión írrita de levantar sanción a lo resuelto en la sesión del CU anterior, sin la mayoría calificada requerida.

En tercer lugar, la suspensión de sesiones del CU conlleva serios retrasos administrativos, en especial de los asuntos académicos. De esta manera, el CU parece no medir las consecuencias de sus decisiones y no importar el daño por omisión y negligencia que infringen a dependencias e individualidades universitarias. Nuevamente, se hace evidente que el CU dejó de representar los intereses de la institución llamada “la casa que vence las sombras” para consolidarse como partido político y “generador de sombras.”

Hoy por hoy, la malcriadez está al mando de esta institución y como niños malcriados reclaman autonomía para hacer lo que le venga en gana. En realidad, requerimos de una autonomía madura para cumplir del mejor modo posible las misiones que tenemos encomendadas para con la sociedad. Utilizar la autonomía como excusa de cualquier cosa es la manera más fácil de perderla. La autonomía no proviene de la “obra y gracia del espíritu santo”, la autonomía nos la otorgó el Pueblo Venezolano en la CRBV para que sirvamos de mejor modo al Pueblo mismo.

Llamamos la atención del CU y de la comunidad en general. La decisión del CU de suspender sesiones es cuestionable por:

  1. Injustificable.
  2. Írrita.
  3. Representa un desacato a la decisión del TSJ.
  4. Irresponsable.
  5. Inmadura.

Para finalizar, exhortamos a las nuevas autoridades, a la calma, a la reflexión, sindéresis, ya que están exponiendo a la Universidad. En este momento son las autoridades de todos los ulandinos y deben recordar su juramento de cumplir y hacer cumplir La Constitucion, las leyes de la Republica, la ley de Universidades, y los demás deberes inherentes a los cargos que asumieron. El supuesto ilícito y abuso que le atribuyen al TSJ no puede ser base para propiciar un vacío de poder duradero. Ojalá que esta sindéresis llegue a la conciencia de los miembros del CU, y en especial a las Autoridades, antes de la próxima sesión ordinaria del CU.

Mérida, septiembre de 2008


[i] “Analfabeta jurídico hizo escuela en el CU de la ULA" de Mario Peralta, publicado en Foroprofesoral el 15/09/08.

VA y TSJ


En este número de Sindéresis abordaremos el tema de la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en relación con las recientes elecciones para el Vicerrectorado Académico (VA) de la Universidad de Los Andes. Este análisis lo abordaremos desde perspectivas históricas, legales, lógicas y políticas, haciendo énfasis en el aspecto de la consolidación de la democracia. Es bueno mencionar que en cuanto a la historia no estamos recurriendo a otra fuente que a nuestra memoria y podemos incurrir en ciertas imprecisiones.


La historia comienza con la vigente y obsoleta Ley de Universidades. Por mucho tiempo, las elecciones se hacían en acuerdo casi estricto a lo que establecía esta ley. Sin embargo, dentro de los sectores estudiantiles había requerimientos de mayores niveles de participación. Para el año 1983 o 1984 (poco después de que un grupo de estudiantes del Núcleo de Maracay de la UCV, fuesen acribillados a balazos por la Guardia Nacional en Tazón), se realizó el Primer Congreso Nacional Estudiantil. En el manifiesto de ese Congreso, el cual se hizo llegar a todos los CU, se incluía el reclamo por mayor democracia y mayor participación estudiantil, planteando en forma precisa la idea de la votación paritaria. Estas presiones y argumentos fueron influyendo en el CU de la ULA para que las elecciones dejasen de tener un carácter indirecto y todo Estudiante tuviese la posibilidad de votar. Al cambiar las reglas de juego se estaba incurriendo en una clara ilegalidad (al hacer la votación directa y no considerar a los estudiantes irregulares) pero se estaba ganando en democracia y justicia.


Es bueno mencionar que antes de que se hiciera este cambio reglamentario electoral, el peso de la votación estudiantil efectiva era más del 25% de la profesoral. Esto era consecuencia de que la abstención profesoral era mayor que la estudiantil, debido a becarios en exterior, longevidad y problemas de salud. La abstención estudiantil dentro de la representación al claustro era prácticamente nula y era lógico que la nueva reglamentación no implicase una disminución del peso efectivo de la votación estudiantil porque eso atentaría contra la democracia (el poder de todos) y contra los reclamos de mayor peso efectivo de la votación estudiantil. De modo que, se asume el cambio ilegal, sin modificar el aspecto del peso de la votación estudiantil.


Se consideró incluir la abstención estudiantil para el proceso, pero se descartó por ser contrario al espíritu del cambio planteado y por las terribles consecuencias que podría tener. En efecto, si la abstención estudiantil se toma en cuenta, el peso efectivo de la votación se diluiría terriblemente. La abstención estudiantil siempre ha sido alta, por distintas razones. Entre ellas destaca el hecho de que dentro de la población de estudiantes inscritos en la Universidad, muchos no ejercen realmente como estudiantes. Por otro lado, es bastante desmotivante saber que el peso del voto propio es apenas una fracción de la votación de otro. Para los Estudiantes, sería mejor mantener la votación indirecta, en la cual poco importa cuántos se abstengan. Por otro lado, sería altamente peligroso el poder de veto que los estudiantes alcanzarían. Sería mucho más fácil llamar a los estudiantes a no votar que a hacerlo y con apenas un 16,67% de abstención profesoral y no votación estudiantil se vetaría el quorum reglamentario.


Pero más allá de lo que el legislador universitario analizara para decidir si se consideraba o no la abstención, se encuentra el contundente Artículo 11 del Reglamento Parcial de la Ley de Universidades (1971), que establece: “Art. 11.- Las elecciones estudiantiles serán válidas sea cual fuere el número de electores que haya votado.” De manera que el Reglamento y la Ley establecen claramente una diferenciación entre el quórum profesoral de 2/3 y el estudiantil de cero.


A todas estas es bueno mencionar el ridículo argumento que indica que si un solo estudiante va a votar, el peso de su votación equivale al 25 del peso del profesorado. Es ridículo aunque tenga razón. En todo proceso electoral donde no se exija quórum, si un solo elector vota, define la decisión. Así, si en las elecciones nacionales un sólo ciudadano participa, su voto equivale a unos cuantos millones. Además, es ridículo porque el mismo se construye sobre bases contrarias a la dinámica social natural. Si cada quien sabe que su voto es tan importante, irá a votar con entusiasmo. En la medida que el peso efectivo de su voto disminuye, disminuye el interés en votar. El nivel de participación estudiantil en estos procesos está claramente en función de esta dinámica y el planteamiento de estos escenarios absurdos se hace para manipular la opinión pública con una afirmación que no llega siquiera a media verdad (una diezmilésima de verdad).


Volviendo a la historia, encontramos que, tras definir el nuevo Reglamento Electoral, se produce el primer proceso electoral en el cual el peso de la votación estudiantil es decisivo. Se trata precisamente del proceso en el cual el Profesor Flores, aún conociendo el Reglamento con el cual aceptó participar, impugna. Como es sabido, el máximo tribunal nacional de aquel entonces determinó con toda razón que el Reglamento utilizado contravenía la Ley. En efecto, con el simple hecho de que no se incluya la votación indirecta de los Estudiantes ya había suficientes elementos para declarar la nulidad del proceso electoral completo. Sin embargo, aquel tribunal no se pronunció en ese sentido y sólo preciso que la elección de aquel Vicerrector Administrativo no se hizo de acuerdo a la Ley.


Posterior a eso, el Consejo Universitario interpreta esa decisión de forma bastante caprichosa. En primer lugar, culpa a la Comisión Electoral anterior de este fallo y la destituye. Luego se nombra una Comisión que se encargaría de modificar el Reglamento de la forma que se correspondiese a los intereses de aquel Consejo Universitario. Esta comisión hace las modificaciones reglamentarias que permiten que los cálculos indiquen que no ganó Villegas, sino que ganó Flores. Digo caprichosa, porque el reglamento seguía siendo ilegal y no se respetaba la opinión (más que el dictamen) del tribunal supremo de aquel entonces.


Queda establecido entonces el Reglamento vigente. Con el mismo, se viola el principio establecido en la Ley de que el peso de la votación estudiantil es del 25% del electorado profesoral; además de violar otros aspectos como la elección indirecta y la condición de Estudiantes regulares. Con este Reglamento se realizan varios procesos electorales a Decano y a Autoridades Universitarias.


Con la aprobación popular de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley de Universidades queda en clara contradicción. En particular, en lo referente a las elecciones, las votaciones indirectas quedan prohibidas. De modo que, la votación estudiantil directa sigue siendo ilegal, pero tiene ahora el respaldo de esta constitución de carácter más democrático.


En esta dirección de consolidar el Poder de Todos (la democracia) se planteó el año pasado una Reforma Constitucional. Uno de los Artículos a reformar planteaba modificar el peso de los sectores de Profesores, Estudiantes y Trabajadores Universitarios (Empleados y Obreros) de forma paritaria. Es comprensible que algunos Profesores se hayan opuesto a esta propuesta, pero como cosa extraña, buena parte del movimiento estudiantil también se opuso. Es increíble darse cuenta cómo las luchas estudiantiles de siempre quedaron relegadas por una dirigencia estudiantil enajenada que defiende más intereses extranjeros o particulares, que los intereses de la masa estudiantil. Por otro lado, el profesorado debe comprender cuáles son las características de nuestra Autonomía. Los Universitarios, incluyendo aquí también a los Empleados y Obreros, somos los que de una u otra forma realizamos Docencia, Investigación y Extensión y todos tenemos que participar en la definición de las políticas que nos conduzcan a un mejor servicio a la sociedad. La participación decidida de los tres sectores es una necesidad para consolidar la democracia interna, la verdadera autonomía y nuestro aporte institucional. Sin embargo, hay Profesores como Hugo Leiva quien propone: “...Un mecanismo que le de participación al profesorado en las elecciones de autoridades estudiantiles, de la misma manera que se le da participación al estudiantado en las elecciones de autoridades universitaria profesoral.” (SIC). Afirmando que en la elección de Autoridades los Estudiantes no deberían meterse.


Llegamos al presente o pasado reciente y encontramos un proceso electoral en el cual tres de los cargos se definen de una manera categórica e irrefutable, mientras el otro no. Hay muchas razones para suspicaces (las cuales se mencionarán oportunamente) Sin embargo, dadas las suspicacias lógicas y el escaso margen de la votación, es natural que la persona afectada trate de encontrar elementos que le permitan evidenciar qué fue lo que pasó, si el proceso electoral se desarrolló en forma correcta o si hubo acciones que conllevaran a escamotear su triunfo. Es allí cuando se percata que el reglamento electoral utilizado es ilegal. Es ingenuo pensar que si ella no se hubiese percatado de esto antes, no hubiese solicitado la modificación del reglamento respectivo. En las distintas encuestas se mostraba que Patricia contaba con un contundente apoyo estudiantil, a pesar de que los principales Movimientos Estudiantiles no la apoyaban (Ni los de derecha, ni los de izquierda). De modo que, al darse cuenta de la ilegalidad, igual como ocurrió con Flores en aquel entonces, Patricia ocurre legítimamente al TSJ.


Antes de finalizar, no puedo dejar de hacer explícita la decepción que me causa la actual dirigencia estudiantil. No puedo olvidar, como muchos hacen, que fui Estudiante y que participé en distintas luchas. Hoy por hoy me siento traicionado en los esfuerzos del movimiento estudiantil de aquella época. A los dirigentes de hoy en día no les importa ir en contra de los intereses del colectivo que pretenden representar o defender, por defender intereses particulares o coyunturales. Es increíble que un dirigente estudiantil luche por disminuir el poder político del estudiantado. La historia sabrá cobrar este error.


En cuantos a las distintas formulas para calcular el peso estudiantil en las votaciones, para concluir, hay que decir lo siguiente:

  1. Cualquier esquema que considere la abstención estudiantil es ilegal.
  2. Regresar al esquema legal de votación en dos etapas es inconstitucional.
  3. Colocar el peso de la votación estudiantil en función de la abstención profesoral es ilegal. A propósito, se ha presentado un rimbombante argumento de que “no se puede adecuar un esquema determinístico a un proceso esencialmente estocástico.” Este argumento puede impresionar a quien no conozca de Estocástica y que además no conozca de dinámica de sistemas sociales. La aleatoriedad concerniente a la votación estudiantil debe ser ignorada en términos de lo que establece el Artículo 11 del Reglamento de la Ley de Universidades. Por lo tanto, el peso de la votación estudiantil está predeterminado en cada proceso y es igual al 25% del electorado profesoral. (Punto)


Mérida, septiembre de 2008

SI FUESE USTED, SEÑOR RECTOR, REALMENTE RESPONSABLE…

En este número de Sindéresis nos referiremos a los hechos de violencia acaecidos en Mérida en el mes de julio y muy especialmente a las siguientes declaraciones del Rector de la ULA y precandidato a la Gobernación del Estado Mérida (o a la Alcaldía del Municipio Libertador) Profesor Léster Rodríguez.

"Esta situación que estamos viviendo en la ciudad de Mérida no es normal, es una situación en la que se pretende criminalizar al movimiento estudiantil. Es una situación donde una brigada de inadaptados, con la complacencia del gobierno, quienes pretenden ser los salvadores de la patria. Es mi responsabilidad, como Rector de la universidad, salvaguardar la vida nuestros estudiantes universitarios, ayudar a salvaguardar la paz en la ciudad de Mérida y no permitir que grupos armados, con complacencia de órganos de seguridad del estado, cometan cualquier tipo de desmanes en la zona para criminalizar a la Universidad de Los Andes." (Prensa ULA, 14-07-08).


Es bueno recordar que en aquella oportunidad, un autobús de la universidad estuvo causando desmanes, tumbando postes de alumbrado, embistiendo vehículos del estado y siendo instrumento para apoyar fechorías. Los cuerpos de seguridad del Estado y un grupo de ciudadanos se agrupó, los enfrentaron y rescataron la unidad. En este contexto creemos que, aunque con anterioridad usted ha asumido conductas que desdicen de su responsabilidad, aquí llega al colmo al apoyar a grupos –estudiantiles o infiltrados- que causan desmanes en la ciudad.


Cuando usted afirma que: “...Es una situación donde una brigada de inadaptados, con la complacencia del gobierno, quienes pretenden ser los salvadores de la patria.”, usted no precisa quienes son esos personajes que pretenden salvar la patria. Si se refiere a los miembros del gobierno, es su responsabilidad velar por el orden público en la ciudad, como usted, si fuese responsable, velaría dentro de la Universidad. Si se refiere a los ciudadanos que decidieron agruparse para frenar desmanes cometidos desde una unidad automotora, sin importar quién sea su propietario, tendríamos que elogiar su conducta, por su responsabilidad y coraje.


Cuando usted afirma que: “...Es mi responsabilidad, como Rector de la universidad, salvaguardar la vida nuestros estudiantes universitarios...” usted está admitiendo que quienes iban en la unidad automotora causando desmanes eran estudiantes universitarios, es decir, ya no habla de infiltrados. ¿Está también, entonces, en condiciones de resarcir responsablemente, los daños causados por la institución que usted supuestamente representa?

Usted afirma que: “...Es mi responsabilidad, como Rector de la universidad (…) ayudar a salvaguardar la paz en la ciudad de Mérida...” Esto, Señor Rector, es lo que esperamos todos los habitantes de esta ciudad, pertenencientes o no a la ULA. Esto, Señor Rector, es lo que Mérida esperaba que usted hiciese desde el cargo que legalmente posee, aunque poco ejerce. Dado que su conducta apunta efectivamente en la dirección contraria, es de temer por lo que podría hacer si llegase a Gobernador o a Alcalde de este Municipio.


Usted afirma que: “...Es mi responsabilidad, como Rector de la universidad (…) no permitir que grupos armados, con complacencia de órganos de seguridad del estado, cometan cualquier tipo de desmanes en la zona para criminalizar a la Universidad de Los Andes...” Estamos de acuerdo en no permitir que grupos armados cometan desmanes. Si usted fuese realmente responsable, Señor Rector, comenzaría por evitar la acción de grupos armados desde la Universidad.


Si realmente fuese usted responsable, no trataría de disfrazar la realidad de la existencia de estudiantes ulandinos involucrados en actos de violencia de calle. Todos lo sabemos y son muchas las denuncias y evidencias para negar lo innegable. Dentro de lo denunciado con señalamientos a estudiantes ulandinos hay: intentos de homicidios, porte y uso de armas de fuego, y depósitos de molotov en instalaciones universitarias. ¿Podría usted, responsablemente, negar el conocimiento de tales denuncias?


Si fuese usted realmente responsable, no andaría argumentando que los manifestantes callejeros cuentan con "complacencia de órganos de seguridad del estado". Independientemente de la torpe manera con la que los cuerpos de seguridad suelen actuar en este tipo de manifestaciones, usted no tiene autoridad moral para señalar a nadie como cómplice de los hechos de violencia. Estos hechos se inician dentro de los recintos universitarios porque cuentan con una institución cómplice que se preocupa poco por el resguardo de su patrimonio, tal como fue argumentado en el párrafo anterior.


Si usted fuese realmente responsable, enviaría un agradecimiento público a ese sector de la población que se enfrentó al grupo de delincuentes que se apoderó del autobús de la Universidad de Los Andes, en lugar de burlarse de ellos al decirle que "pretenden ser los salvadores de la patria". El inefable autobús que fue utilizado como ariete para cometer todo tipo de fechorías, fue detenido gracias en parte a un sector del pueblo que se cansó de ver como el azul universitario era utilizado para tumbar los postes, romper cercas, destruir unidades policiales y ser base de operaciones de saqueo.


Si fuese usted realmente responsable, hubiese ejercido efectivamente su condición de Rector de la Universidad de Los Andes durante estos cuatro años. Si tarde se percato de su incompetencia, debió renunciar responsablemente al cargo y si eran mayores sus aspiraciones de tener un cargo en el ejecutivo regional, debió mostrar una oferta que representara más una oportunidad que una amenaza. Ojalá que el pueblo merideño no responda al mensaje que se trasmite por Ecos 93.9 que afirma: “Vota por Lester, para que podamos vivir en guerra.”


A manera de conclusión, presento un pequeño ejemplo de lo irresponsable de su actuación como Rector. Un día que fui a dos actos de grado. El primero fue un acto ilegal ya que no estuvo en él ni el Rector ni el Vicerrector Académico en el presidio, los únicos legalmente autorizados para ello. En el segundo acto, Léster Rodríguez se disculpo diciendo que no había podido estar en el acto anterior porque "...estaba repartiendo salud por los pueblos del sur del Estado." Fíjense en el tamaño de esta irresponsabilidad, dejar de atender sus deberes mínimos como Rector por estar haciendo campaña política, o peor aún, imagínense la pobre salud que debería estar repartiendo este Ingeniero Químico. Como ésta, hay muchas evidencias de la gestión irresponsable de alguien que poco ejercicio su condición de Rector de la Universidad de Los Andes.


No se queje de aquellos que, según usted, pretenden "criminalizar a la Universidad de Los Andes", quejémonos del crimen que estamos realizando los universitarios al dejar que la imagen de la institución quede por el suelo, pero en forma superlativa, de permitir que la irresponsabilidad asuma el mando de la institución.


Mérida, septiembre de 2008